Columnas
2007-09-03
8463 lecturas

Manuel Riesco
especial para G-80

Leer El Capital (II): La Acumulación Originaria en Chile

Segunda parte de opinión de Manuel Riesco, por razones editoriales, la publicamos en dos partes. (Nota de www.g80.cl)


Descargue artículo en formato pdf.

En Chile, esta saga constituye el trasfondo de la historia del siglo XX, determinando sus contornos principales. Dos hitos clarísimos demarcan sus grandes períodos y ambos tienen lugar un día 11 de septiembre, de 1924 y 1973, respectivamente. En esos instantes, en medio de una intensa agitación popular, el devenir histórico es intervenido de modo decisivo por la fracción más organizada de aquella que constituye, de lejos la principal creación institucional de la sociedad chilena: el Estado. El carácter de la intervención es bien diferente en uno y otro caso. En 1924, hacen ruido de sables para forzar la aprobación de una serie de leyes progresistas que la oposición conservadora mantenía bloqueadas en el parlamento. En 1973, en cambio, llevan a cabo una sanguinaria contra-revolución.

Ambos eventos, sin embargo, determinan el rumbo del Estado durante décadas por venir, siguiendo dos grandes estrategias que se conocen generalmente como desarrollismo y consenso de Washington, respectivamente. Ambas se confrontan violentamente, sin embargo, parecen conformar una unidad al mismo tiempo, en cuyas profundidades tectónicas transcurre en Chile el proceso de acumulación originaria del capital.

Como todo parto, èste no fue precisamente un paseo. Dio a luz en dos contracciones violentas, y un trabajo creciente el resto del tiempo. La primera de ellas es precedida por un largo momento de aspiración, que consiste en el enganche de campesinos para trabajar en las minas del salitre. Ello tuvo lugar a lo largo de más de medio siglo, a medida que sextuplica su producción desde medio millón de toneladas en 1884, hasta más de tres millones en 1928, cuando alcanza su máximo auge. Ese año, las oficinas ocupaban a 59.900 trabajadores, que representaban aproximadamente el 10% de la fuerza de trabajo nacional. A continuación, sin embargo, esta contracción se desencadena en un espasmo violentísimo. La crisis de 1929 despidió a cinco de cada seis obreros de las salitreras. En 1933 ellos se habían reducido a 8.394.

Algunos de los expulsados del desierto regresaron al campo desde donde habían sido enganchados años atrás. La mayor parte, sin embargo, se trasladó a las ciudades. Principalmente a Santiago, cuya población prácticamente se duplica en pocos años, superando un millón de habitantes. Esta migración en reversa afecta a alrededor de uno de cada diez trabajadores y su impacto sobre la estructura social chilena sería inconmensurable. Su efecto más inmediato y trascendente es que por primera vez aparece en forma masiva sobre el paisaje social chileno el actor moderno por excelencia: el asalariado urbano o proletariado propiamente tal. Cabe señalar que - aunque sus dueños fuesen empresas capitalistas que se transaban en la bolsa de Londres - la relación social realmente existente en las oficinas salitreras más se parecía todavía a aquella de las haciendas desde donde hacía poco habían enganchados a los trabajadores. ¡Hasta pagaban en fichas!

Otra consecuencia trascendente de la crisis discurre en el espacio más sutil de la conciencia de los trabajadores. Bien poco trajeron de vuelta del desierto los desplazados por la crisis. Sus manos habían creado riquezas inmensas – buena parte de las cuales se esfumaron en especulaciones financieras en la City de Londres donde el llamado Rey del Salitre, John Thomas North, murió sin un peso, igual como empezó. Sin embargo, regresaban con ellas vacías. Más piojos traían consigo que monedas, cuentan quienes los vieron llegar, tantos que se desató por esos años en Santiago una epidemia de tifus exantemático.

Sin embargo, sus conciencias atesoraban la rica experiencia adquirida en las salitreras. Muchos aprendieron allí a leer y escribir. Especialmente, todos se graduaron en la escuela superior de las huelgas y luchas sindicales. El Partido Comunista, por ejemplo, nacido en las salitreras en 1912, se transformó en una organización nacional en el curso de 1931 y 1932, a medida que sus cuadros fogueados en el desierto se dislocaron a lo largo de todo el territorio. A poco andar, este desplazamiento de hombres y conciencias tendría un impacto sobre la estructura socio-económica todavía mayor que la Gran Depresión. Mediante su influencia sobre la acción del Estado, originaría el segundo gran pujo del parto de la moderna clase obrera chilena. Para ello habría que esperar todavía algunas décadas.

La migración campesina se acelera asimismo extraordinariamente después de la crisis, alcanzando su máxima velocidad hacia mediados del siglo. Santiago queda rodeado de poblaciones callampas. Muchas de ellas nacieron de "tomas" cuyos organizadores fueron a menudo los hijos de los llegados del salitre. Sus familias continúan siendo hasta hoy el núcleo de las principales poblaciones populares que conforman el moderno paisaje urbano de la capital.

La segunda gran contracción del parto del Chile moderno tiene lugar durante los años 60 y 70. Esta vez, sin embargo, no es provocado por un terremoto económico sino político: una gran revolución seguida de una sangrienta contra-revolución. En la culminación del período desarrollista, los gobiernos de Frei Montalva y Allende realizaron profundas transformaciones bajo el impulso de una extendida agitación social.

Hacia el final, ésta alcanza proporciones de revolución hecha y derecha. Aunque fue conducida desde las ciudades por trabajadores, estudiantes y sectores medios, suma por esos años – por primera y única vez – a las amplias masas del campesinado. Por entonces, ellos despiertan de su siesta secular y se organizan en sindicatos.. Finalmente se toman los fundos a lo largo de todo Chile. Los “viejos” del salitre que habían regresado al campo tras la gran crisis cumplieron también un rol importante en este despertar. Fue gracias a este proceso turbulento y multitudinario, que en poco más de dos años el gobierno de Allende fue capaz de expropiar prácticamente toda las tierras a lo largo del país – aparte de nacionalizar el cobre y otras realizaciones que hoy parecen asombrosas.

Pinochet terminó brutalmente con la revolución y la democracia. Desmanteló en buena medida las instituciones del estado de bienestar creadas bajo el desarrollismo. Violó todas las leyes. Sin embargo, no pudo derogar la nacionalización del cobre. Muy por el contrario, mantuvo su explotación en manos del Estado y duplicó su producción. Profitó de este modo de la enorme renta de los minerales - aunque dictó las leyes que más tarde sirvieron para volver a desnacionalizarlo.

Es menos conocido, sin embargo, que respetó casi al pie de la letra – aunque en su estilo vil y sanguinario - aquella que más odio había engendrado en los viejos terratenientes: la ley de reforma agraria. En efecto, si bien devolvió a éstos, o más bien a sus hijos, alrededor de un tercio de las tierras expropiadas, por lo general lo hizo en la forma de “reservas” relativamente pequeñas establecidas en la misma ley. Otro tercio, conformado en buena medida por predios de cordillera, algunos cubiertos de bosques nativos, lo remató a grandes empresas forestales. Sin embargo, la mayor parte de las tierras expropiadas por Frei y Allende, alrededor del 40% de las mismas, las entregó efectivamente a los campesinos en la forma de parcelas individuales. Por lo general, a los que se habían mantenido leales a sus patrones.

Bien distinta fue la suerte que corrió la mayor parte, especialmente aquellos que habían apoyado la reforma agraria. No sólo no “tocaron parcela,” sino que muchas veces hasta de sus “pueblas” - como llamaban la casa campesina con su cerco - los echaron. Por decenas de miles fueron lanzados a los caminos. Eso, cuando lograron escapar de los escuadrones de la muerte conformados por militares y policías. Junto a dueños de fundo y sus lacayos asolaron los campos, por esos días, asesinando a más de la mitad de los detenidos desaparecidos y ejecutados durante toda la dictadura. A poco andar, fueron expulsados asimismo los que vivían en las “reservas” y las grandes explotaciones forestales. Aparte que los cambios en el régimen de propiedad hacían inviable allí la restitución del inquilinaje, ningún propietario de tierras quería arriesgarse a nuevas ”tomas” campesinas.

De este modo, tras la reforma agraria y especialmente debido a forma en que culmina durante la dictadura, al cabo de pocos años los campos se despoblaron casi por completo. Sólo permanecieron viviendo allí, con sus familias, pequeños campesinos independientes y los nuevos parceleros de la reforma agraria. Unos y otros, sin embargo, han ido de a poco vendiendo sus propiedades – a veces a los descendientes de los antiguos latifundistas, otras a parceleros que prosperaron, y muchos a empresas forestales. En la actualidad su número no alcanza sino una fracción de los que eran antes de todos estos sucesos.

CENDA acaba de publicar Chile, Resultados de las Estrategias del Estado a lo Largo de un Siglo (disponible en www.cendachile.cl), donde presenta las cifras más importantes del período. Está basado principalmente en series construidas por investigadores de la Universidad Católica dirigidos por Rolf Lüders. CENDA las completó hasta el 2006 y midió sus variaciones a lo largo de los principales ciclos económicos del período.

Muestran como la población se multiplica por cuatro entre 1929 y 2006 hasta alcanzar 16 millones en la actualidad. Sin embargo, los habitantes de las cinco principales ciudades aumentan seis veces y siete los de Santiago. Mientras tanto, la población rural mantiene su número casi sin variaciones, al tiempo que su proporción se reduce drásticamente. Desde la mitad que eran entonces a la décima parte hoy, o poco más.

Por añadidura, todos viven y trabajan de un modo bien diferente. Sus manos han adquirido el toque de Midas, puesto que el producto interno bruto crece casi catorce veces en el mismo período. Sin embargo, el grueso de dicho incremento se debe al aumento de la fuerza de trabajo dispuesta a contratarse en el mercado. Ésta crece casi cinco veces, significativamente más que la población. Ello se debe en parte importante a la incorporación de las mujeres, cuyo número aumenta más de ocho veces.. Adicionalmente, las trabajadoras y trabajadores elevan su productividad al triple. Ello se debe especialmente a la elevación de sus niveles de salud y especialmente educación. Todo ello ilustra de modo contundente la teoría clásica del valor, que Marx desarrolla a un nuevo nivel en El Capital.

Sin embargo, los resultados de ambas estrategias estatales son bien diferentes. Durante el desarrollismo, el país crece muy rápido (3,1% anual promedio 1929-71), especialmente hacia el final del período (4,1% anual 1958-71). Ello se debe al incremento moderado de la fuerza de trabajo (1,6% anual), producto principalmente de la migración campesina, la que alcanza su máxima velocidad hacia mediados del siglo. Sin embargo, el factor que más incide en el crecimiento es el aumento en la productividad del trabajo (1,6% anual).

Durante el consenso de Washington considerado en su conjunto, el crecimiento es algo más rápido (3,8% anual). Sin embargo, ello se explica en esta ocasión principalmente por el rápido crecimiento de la fuerza de trabajo (2,6% anual), y especialmente por la masiva incorporación de las mujeres (3,9% anual). En cambio, la productividad se estanca (1,2% anual).

Las diferencias anotadas se pueden explicar en parte importante por el énfasis muy diferente del Estado en sus políticas sociales. El desarrollismo realiza extraordinarios avances en salud (8,5% anual de incremento en el gasto 1929-73) y educación (6,9% anual de incremento en el gasto, 3,4% las matriculas, 1929-73), especialmente hacia el final del período (13,9% anual de incremento en el gasto educacional, 5,4% anual en matrículas, 1958-73).

Por el contrario, en su frenesí revanchista, la dictadura las desmantela de modo brutal, reduciendo el gasto a la mitad y las matrículas en más de cien mil hasta 1982. Los gobiernos de transición han recuperado en parte el daño anterior. Sin embargo, especialmente en educación, continuaron con la privatización a lo largo de todo el período. De este modo, aún después de su recuperación posterior a 1990, el esfuerzo público en salud (3,7% anual de incremento en el gasto 1973-06) y en educación (2,3% anual de incremento en el gasto, 1,2% las matriculas, 1973-06), se reduce considerablemente durante el consenso de Washington considerado en su conjunto, en relación al período anterior.

Como resultado de todo ello, en 1973 había 30 de cada cien habitantes matriculados en todo el sistema educacional. Al término de la dictadura se habían reducido a 25 , y actualmente son solo 27. En paralelo, la proporción de niños y jóvenes ha disminuido algo, lo cual ha permitido que la cobertura se incremente al mismo tiempo que se reducía el esfuerzo educacional. Sin embargo, el país se ha quedado atrás, especialmente en el nivel superior, donde la cobertura alcanza a menos del 40%. Eso es mucho menos que en los vecinos Argentina y Uruguay y está a una distancia inmensa de los países desarrollados, o países como Corea, que ha logrado un 98% de cobertura en este nivel.

El Socialismo del Siglo XX ¿Una forma límite del Desarrollismo?

Mediante estas estrategias sucesivas, el Estado ha presidido el gran parto de la modernidad en este lejano rincón del mundo. Estrategias similares se pueden identificar alrededor de todo el mundo subdesarrollado, aunque sus colores son muy variados.

¿En que consiste la esencia de cada una de ellas? En el primer caso, en un ámbito de economías muy atrasadas, el Estado se ve forzado a asumir varias de las tareas que en los países pioneros habían surgido espontáneamente desde los actores sociales modernos, que acá prácticamente no existían; mientras los criaba al mismo tiempo. De este modo, la consigna central del Estado durante buena parte del siglo se puede resumir en una palabra: Progreso, en sus dos dimensiones, económico y social.

En cambio, la estrategia que la sucede hacia las décadas finales pone el énfasis en establecer condiciones favorables para el funcionamiento de los negocios, en un marco de apertura al comercio y especialmente la inversión extranjera, en un proceso de globalización por entonces en pleno despegue. Usualmente, las elites emergentes las establecieron en su propio beneficio con olvido a veces serio perjuicio de la mayoría. En no pocos casos, asimismo, se atentó contra las instituciones que el Estado había construido en el período anterior, especialmente aquellas relacionadas con la política social.

Sin embargo, son muy diferentes las formas que adquieren ambas en los diferentes países y aún en distintos momentos de cada una. También en Chile, los gobiernos que implementaron cada una de ellas presentaron todos los colores y pelajes.

Durante el desarrollismo la burocracia estatal, civil y militar, adquiere un rol protagónico, en todos los países. En Chile, ya se mencionado que el período se inicia con un golpe militar de carácter más bien progresista. Luego en su mayor parte es implementada por gobiernos democráticos de muy distintas orientaciones políticas. Alcanza su clímax, como se ha reiterado, en una revolución hecha y derecha encabezada por un gobierno socialista.

Los inicios son de algún modo similares en Brasil, algo más tarde en Argentina y mucho más tarde en Perú, así como en varios otros países de América Latina. En Brasil, los militares juegan un papel mucho más extendido y son dictaduras conservadoras las que lo conducen a su culminación, en los años 1980. Algo parecido ocurre en cierta manera ocurre en Argentina, mientras en el Uruguay todo el proceso es encabezado por gobiernos democráticos.

El caso de México es muy singular y quizás el más notable. Allí, el origen del desarrollismo es muy temprano y es la burocracia civil que se afianza tras la revolución - la primera gran revolución del siglo XX en el mundo - la que dirige todo el proceso en un régimen de partido único.

En el otro extremo del mundo, Corea representa quizás el caso más exitoso de desarrollismo estatal de la segunda mitad del siglo XX. En su base se encuentra la liquidación de la vieja nobleza que había colaborado con la ocupación japonesa, mediante una radical reforma agraria realizada tras la guerra. Es conducido allí con mano de hierro por burocracias conservadoras, militares y civiles.

Sin embargo, por muy diferentes que fuesen sus formas, los rasgos esenciales del desarrollismo se repiten en todos ellos: surgen en países campesinos y son conducidos por la burocracia estatal que asume directamente en sus manos las tareas del progreso económico y social de sus países. Este segundo aspecto es tan importante como el primero, y se encuentra en la definición misma de la estrategia.

En el caso chileno, por ejemplo, la historiadora María Angélica Illanes cita un notable documento que el Dr. Alejandro del Río prepara en 1924 para los militares. Explicita que lo principal para el progreso y la defensa del país es mejorar la salubridad y nivel educacional del pueblo. El Dr. del Río fue luego el primer ministro de seguridad social y encabezó el distinguido grupo de profesionales, médicos principalmente, que pasarían a conformar el primer núcleo civil del Estado desarrollista - más adelante, el propio Salvador Allende formaría parte de ese notable contingente.

En todas partes, asimismo, incluidas también de alguna manera sus versiones conservadoras, el Estado desarrollista adquiere temprana autonomía y se enfrenta de modo creciente, a veces violentamente, con las viejas elites agrarias que predominaron durante los siglos anteriores.

El socialismo cumple en buena medida un rol similar en los países donde se establece. La diferencia fundamental radica en que allí el Estado no se limita a las funciones económicas principales, como ocurre en los otros, sino que asume todas las tareas de la economía. Esto, sin embargo, obedece a razones estrictamente políticas. Donde todo esto queda más claro que en ninguna otra parte es en la primera y más importante revolución socialista.

De alguna manera, puede decirse que el origen de todo el asunto tiene que ver en el papel jugado por ¡los Mencheviques! y otros grupos políticos similares. Estos adquirieron justificada y sempiterna mala fama - con toda razón, en medios de izquierda su nombre equivale al peor de los insultos - no porque afirmasen la imposibilidad de una revolución socialista en un país atrasado. Los revolucionarios rusos habían estudiado seriamente El Capital y el debate tenía allí un gran nivel teórico que ya se quisieran otras latitudes. Todos ellos, sin excepción ninguna, sabían perfectamente que para el marxismo el socialismo no estaba a la orden del día en un país atrasado como el suyo. Así lo establecía el programa de los bolcheviques, el cual tanto en 1905 como en 1917 planteaba el carácter democrático burgués de la revolución rusa.

La gran traición política de los Mencheviques simboliza la gran traición histórica de la naciente burguesía rusa. Ésta no fue otra que ponerse en contra de la revolución en alianza con sus peores enemigos internos y externos. El gobierno que dirigieron tras la revolución de febrero continuó la guerra e intentó reprimir la revolución en curso. Nunca imaginaron la profundidad que aquella tenía. Tampoco que sus rivales bolcheviques, que por entonces eran todavía un partido muy pequeño, serían capaces de conducirla a la victoria del modo brillante en que lo hicieron.

Durante la guerra del 18 al 20, los Mencheviques tomaron decidido partido en contra de la revolución. Terminaron en el exilio en Europa, junto con el grueso de la naciente burguesía y buena parte de los cuadros intelectuales de la pequeña burguesía Rusa. Algo similar tendría lugar en China a mediados de siglo y en Cuba medio siglo más tarde. En tales condiciones, bien poca alternativa tenía el Estado surgido de la revolución que no fuera el asumir todas las funciones económicas, de la más grande a la más pequeña.

Una vez en el poder y en esas circunstancias, el planteamiento de los bolcheviques respecto de la posibilidad del socialismo en Rusia adoptó una forma mucho más compleja e inteligente que la que suponen algunos que no entienden mucho de materialismo histórico. Como buenos marxistas, cuidaron desde luego su estricta coherencia con el análisis de El Capital. Fue propuesto por Bujarin en Teoría económica del período de transición publicado en 1920 y formulado en su forma clásica por Lenin en su teoría de eslabón más débil. La idea central era que el sistema capitalista conformaba una cadena mundial y lo que había ocurrido en Rusia consistía en realidad en la ruptura de ésta, precisamente en su eslabón más débil.

De este modo, el carácter de la Revolución Rusa no resultaba algo aislado a ese país - cuyo retraso evidentemente sólo daba cabida a una revolución democrático-burguesa como afirmaban ellos mismos. Lo que estaba ocurriendo en Rusia era, por el contrario, la primera jornada de la revolución socialista mundial. Por cosas de la guerra, principalmente, ésta había tenido lugar no en los países más desarrollados, donde era de esperarse, sino en el último y más atrasado rincón del mundo, literalmente dicho así.

Lenin murió esperando la inminente revolución en Alemania - que la hubo a principios de los años 1920, al igual que en Hungría y otros países de mucho mayor desarrollo que Rusia por esos años, pero todas fueron derrotadas rápidamente. La teoría del socialismo en un solo país fue formulada muy posteriormente y su autoría corresponde a Stalin.

Hasta el final, el PCUS sostenía básicamente este mismo planteamiento, denominado teoría de la crisis general del capitalismo. Mal podría cualquiera de ellos, todos marxistas estudiosos y cultos, haber propuesto que el socialismo pudiese surgir antes que el capitalismo hubiese "dado de si todo lo que podía," según la famosa formulación de Marx relativa a la transición de un modo de producción a otro.

Era una bonita idea. Pudiese haber sido posible ¡Porqué no! Hubiese sido fantástico que así hubiese sido. La humanidad se habría ahorrado los sufrimientos de la esclavitud capitalista y el mundo muchos riesgos.

Sin embargo, miradas las cosas ahora después de todo lo ocurrido, parecía bien improbable. Las solas transiciones a los modos de producciones anteriores habían durado siglos. A ellas había que sumar todas las demás etapas de cada uno de éstos hasta alcanzar su auge, decadencia y muerte. Hasta que hubiesen "dado de si todo lo que podían" transcurrieron muchos siglos más. En cambio, resultaba que ahora el modo de producción capitalista, con toda su inmensa potencia y globalidad reconocidas por Marx, iba a vivir todo aquello apenas en un siglo, o siglo y medio a lo más ¡Difícil!

El visualizar el socialismo real del siglo XX como un caso límite del desarrollismo Estatal no le resta ni un solo gramo de grandeza histórica, Muy por el contrario, restablece en plenitud el carácter inmensamente progresista y en definitiva exitoso de todas esas experiencias. Desde luego, ello se hace extensivo a las revoluciones que las iniciaron, empezando con la gloriosa e inmortal Gran Revolución de Octubre. Ésta sin duda alguna determinó el curso del siglo XX. Solo que éste no tenía el carácter que todos le supusieron hasta el final. Más bien, resultó parecido a aquel de alcance más modesto, pero igualmente glorioso, que simbolizó la Gran Revolución Francesa. Ésta fue siempre respetada por todos los revolucionarios del mundo, en primer lugar por el propio Marx.

¿Porqué cayó el socialismo? Probablemente por la misma razón que cayó el desarrollismo, de modo más o menos contemporáneo. Quizás el motivo más profundo radica en el éxito de ambos en cuanto a lograr el objetivo primero que se propusieron: alcanzar el progreso económico de sus países y el progreso social de sus pueblos.

Para entenderlo, puede ser útil volver al concepto de acumulación originaria. El capitalismo no puede operar como modo de producción sin la existencia de los sujetos que lo hacen posible: una masa de obreros libres en un doble sentido descrito por Marx. Sin embargo, esta afirmación tiene un corolario que durante muchos años se mantuvo en sordina: Allí donde se han creado ya estas condiciones sociales para su surgimiento, la producción capitalista brota como las callampas. No se lo puede contener, aunque se ponga en ello un gran empeño - y de seguro el socialismo por empeñó no se quedó, especialmente en la URSS, a lo largo de setenta años. Dadas las condiciones sociales para ello, el capitalismo irrumpe y logra extenderse y desarrollarse de modo pleno. Aparentemente, los acontecimientos de fin de siglo han demostrado este incómodo corolario de la acumulación originaria.

El desarrollismo fue sucedido por el llamado consenso de Washington, que también adoptó en el mundo formas muy diferentes. En Chile se conoció la más temprana y adoptó una de sus formas más revanchistas, extremas y dañina. De algún modo, en determinados aspectos económicos, se asemeja a la que conoció la misma Rusia en el miserable y dañino período presidido por Yeltsin.

A estas alturas, sin embargo, esta segunda estrategia parece haber dado de si todo lo que podía. Está pidiendo a gritos ser reemplazada. Ello no va a ocurrir por si solo, como Marx brillantemente propone. Habrá que hacerla caer. En eso consiste precisamente, ni más ni menos, la tarea histórica de hoy. Están llamados a realizarla los mismos que con sus luchas hicieron posible la historia del siglo XX: La gentes sencillas que han sido los sufridos protagonistas de la gesta de la acumulación originaria en este pequeño y lejano país.

Terminar con el neo-liberalismo no va ser nada fácil. Como siempre, va a requerir luchar con denuedo y habilidad, con firmeza y amplitud, en todos los planos sin olvidar ninguno. Tampoco el plano de las ideas. En este último la cosa no es sencilla, puesto que va a ser necesario inflamar la imaginación y la esperanza de millones sin contar esta vez con la idea aquella maravillosa que se estaba construyendo ahora mismo la sociedad que reemplazará históricamente al capitalismo. Ahora que eso se ve más lejano, la esperanza es mucho más limitada.

Sin embargo, no deja de presentar atractivos la idea de construir junto a la mayoría de nuestros compatriotas y conjuntamente con nuestros hermanos latino-americanos una región vasta y poderosa, con las dimensiones que le permitan competir y asentar su soberanía en el mundo del siglo XXI. Que al mismo tiempo esta gran región se desarrolle en democracia y paz. Muy especialmente, que crezca en equidad, justicia y bienestar para todos sus habitantes y respeto a la riquísima y milenaria cultura de los pueblos y la exuberante y majestuosa naturaleza de América. Es un sueño posible, puesto que otras regiones que nos llevan la delantera han avanzado considerablemente en esa dirección, incluso a través del pasado siglo de los extremos.

Hay que leer El Capital. Aunque algunos por ahí sugieran que es mejor que no, debido a la cantidad de prevenciones y advertencias que según ellos habría que tener en cuenta antes de hacerlo.

Hay que leer El Capital, a pesar de la cantidad de traducciones no perfectas. A este respecto, los chilenos podemos enorgullecernos de contar con la única al español directamente desde el original alemán, que hizo Cristián Fazio Coll, y que Hugo, su padre, revisó en forma concienzuda. Dicho sea de paso, la Editorial Progreso en Moscú sólo alcanzó a imprimir el Tomo I antes de la caída de la URSS. Sin embargo, Cristián tradujo y Hugo ha revisado también los libros II y III. Una empresa no menor consistiría en la edición final y publicación de los dos que faltan.

Hay que leer el El Capital completito, de pé a pá, desde la "a hasta la zeta" como recomendaba Anastasio Mansilla, niño de la guerra de España, enseñador de El Capital en Moscú y revolucionario toda su vida. Ello requiere no poco tiempo. Demora no menos de tres semestres, como comprueban los cursos que el profesor Galo Eidelstein y este autor iniciaron en 1984 en el Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz - uno de los pocos habitantes de esta tierra que leyó El Capital completo el siglo pasado - ¡con más de 80 alumnos en plena dictadura! y luego han continuado con pocas interrupciones en CENDA, Universidad ARCIS y otros lugares.

Hay que leer El Capital. Es la obra fundamental para comprender de modo crítico la gran época que vivimos. Junto a las de otros autores clásicos como Goethe, Baudelaire y Dostoievsky. Todos ellos comprendieron con claridad, como sugiere Marshall Berman citando a Marx que en ella "todo lo sólido se desvanece en el aire."

Hay que leer El Capital, para renovar sobre bases inconmovibles la esperanza que vendrán tiempos mejores.



Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validacin) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



1.591.147 lecturas en total tienen las 500 columnas de Manuel Riesco con 3.182 lecturas en promedio por columna
Columnas de Manuel Riesco
2017-08-10
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria
1798 lecturas

2017-08-02
Vueltas de la vida
1475 lecturas

2017-07-25
Superexplotación
766 lecturas

2016-08-12
Apurando el Tranco
4682 lecturas

2016-08-02
Correligionarios del Ministro Secretario General de la Presidencia
3215 lecturas

2016-07-17
Tergiversación del ministro Valdes
2606 lecturas

2016-06-24
Recesión Valdés - Vergara
2644 lecturas

2016-06-20
Uber
2530 lecturas

2016-06-09
Rechazo: total y decidido al proyecto de reforma de educación superior
2609 lecturas

2016-05-25
Paso atrás... el gobierno aparece cansado y su ímpetu reformista frenado casi del todo
2581 lecturas

2016-05-19
Clase Obrera... diez millones de chilenos
2704 lecturas

2016-05-12
Extremos: ola de descontento popular viene reventando desde el sur
2735 lecturas

2016-05-05
Autoexilio de uno de los “Hijos de Pinochet”
2643 lecturas

2016-04-26
Aylwin... equivocó de bando en el momento trágico que marcará su rol en la historia
2541 lecturas

2016-04-20
Cojonudo: Ojalá, las vacas flacas no duren tres décadas
2472 lecturas

2016-04-14
Vendrán nuevas ventoleras y marejadas
2456 lecturas

2016-04-06
CAE: Trampitas contables y pillerías políticas
2657 lecturas

2016-03-29
TranSantiagazo
1058 lecturas

2016-03-10
Espejismo del acuerdo de CORFO y Rockwood Litio
2959 lecturas

2016-02-10
¿Ocurrió? El gran derretimiento del “Modelo chileno”
1049 lecturas

2016-01-21
Ocaso de los "Hijos de Pinochet". A mitad del segundo mandato de la Presidenta Bachelet (1 de 3)
2923 lecturas

2016-01-16
Indignación ante limitaciones de la gratuidad
2991 lecturas

2016-01-06
Año Nuevo desencuentro nuevo en la Nueva Mayoría
2708 lecturas

2016-01-04
Ahora se viene el tiempo de cambiar este modelo
2896 lecturas

2015-12-23
Balance Navideño
2559 lecturas

2015-12-15
¡La Gratuidad Va!
2853 lecturas

2015-12-03
La solución a los conflictos con nuestros vecinos pasa por integrarnos
2777 lecturas

2015-11-25
Los demonios de la modernidad son bien reales
2695 lecturas

2015-11-08
Élite
4659 lecturas

2015-11-01
¿Reforma de Macetero?
2729 lecturas

2015-10-21
Sistema de AFP: Inmoral
1248 lecturas

2015-10-15
¿Década Perdida?
1074 lecturas

2015-10-08
Tranco Firme: Se ha iniciado el fin de un mal sistema de educación
2949 lecturas

2015-09-23
Septiembre
2718 lecturas

2015-09-15
Pensiones
5120 lecturas

2015-09-14
Eyzaguirre 3.0
2724 lecturas

2015-08-31
Consejo consultivo
2761 lecturas

2015-08-30
Caída del precio del cobre
2877 lecturas

2015-08-24
Presupuesto de Educación 2016
2870 lecturas

2015-08-22
Ricardo Lagos ¿Jefe opositor?
2774 lecturas

2015-08-02
Derrota
3292 lecturas

2015-07-26
Asesinato
3424 lecturas

2015-06-11
Peligro Público
2987 lecturas

2015-05-18
Erupción
3014 lecturas

2015-04-29
Informe Engel
3279 lecturas

2015-01-25
Oro y Cobre
3897 lecturas

2014-12-17
Vacas Flacas
5552 lecturas

2014-10-05
Quo Vadis
4855 lecturas

2014-09-12
Emblemático. Nunca se avanza quitándole el puesto a otro
4010 lecturas

2014-08-18
No más CAE
4089 lecturas

2014-08-04
Gratuidad 2015
2905 lecturas

2014-08-01
Algunos elementos de diseño del nuevo esquema de financiamiento y calidad de la educación
2645 lecturas

2014-07-21
Eyzaguirre
2427 lecturas

2014-07-14
Parelé
2500 lecturas

2014-07-10
Arriba las Manos (bis)
2737 lecturas

2014-07-08
TranSantiagazo
2428 lecturas

2014-06-20
AFP del Estado no resuelve el problema de fondo
3003 lecturas

2014-06-10
Reforma tributaria
2731 lecturas

2014-04-17
Rectores
3665 lecturas

2014-03-21
Condiciones mínimas de la gratuidad (III) Reconstrucción
3267 lecturas

2014-03-20
Condiciones mínimas de la gratuidad (II) Gratuidad
3327 lecturas

2014-03-18
Condiciones mínimas de la gratuidad (I) Subsidio a la Demanda ¡Estúp...!
3197 lecturas

2014-03-08
"666"
3075 lecturas

2014-03-05
Correctivos
3139 lecturas

2014-03-03
La hija del torturador
3398 lecturas

2014-02-21
La Generación del 68
2956 lecturas

2014-02-10
Ocaso de los "Hijos de Pinochet"
3197 lecturas

2014-02-05
De Generaciones: El ocaso de los "Hijos de Pinochet"
5974 lecturas

2014-01-10
Perverso: la ilusión de la capitalización individual
3460 lecturas

2014-01-03
Pronósticos: ...derrumbe de la bolsa chilena
3293 lecturas

2013-12-26
Colapso Clínico: "lease back" del Hospital de la Universidad de Chile
3668 lecturas

2013-12-01
Renacionalización de los recursos naturales: Clamor Nacional
3508 lecturas

2013-11-16
Publicidad Engañosa de Asociación de AFP
3981 lecturas

2013-11-15
AC
2967 lecturas

2013-11-04
Demagogia
3019 lecturas

2013-09-29
Maremoto
3237 lecturas

2013-09-10
Aportes miserables
3090 lecturas

2013-08-23
Las demandas de hoy y las de ayer
3240 lecturas

2013-07-08
Acoplados
3731 lecturas

2013-06-21
A Chaucha Mais Grande
3588 lecturas

2013-05-27
Apoyo a Bachelet
3416 lecturas

2013-05-24
PIB
5206 lecturas

2013-05-08
Renta y Crisis
3547 lecturas

2013-03-24
Renacionalizar
4041 lecturas

2013-03-13
Chávez y Bolívar
3439 lecturas

2013-03-12
Sur
3492 lecturas

2013-03-08
Paleteados
3310 lecturas

2013-02-09
Pichicateada
4256 lecturas

2013-02-02
Charcha
3556 lecturas

2013-01-21
Japoneses
3457 lecturas

2012-12-25
Razón de Estado
3616 lecturas

2012-12-17
La Gran Pregunta
3518 lecturas

2012-11-19
Estatizar
3805 lecturas

2012-11-05
Desafíos del Vivir Más
3480 lecturas

2012-11-02
Mal Holandés
3580 lecturas

2012-09-15
Carta abierta a Camilo Escalona
5221 lecturas

2012-08-29
Candidatura de la Izquierda
4097 lecturas

2012-08-01
Escoria
3776 lecturas

2012-07-02
Opositores a Allende
3988 lecturas

2012-05-28
Zambullón
3947 lecturas




Hay 28 usuarios visitando www.generacion80.cl

ltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA