2012-04-27 1244 lecturas
Manuel Ahumada Lillo
especial para G80
El Mercurio descalifica trabajo de los garzones. Respondemos como CGT
Señor Luis Goycolea U. Revista Vida Actual El Mercurio P R E S E N T E
Santiago, 25 de Abril del 2012
De nuestra consideración:
Antes de comentar el artículo “Garzones en Chile, la Pata Coja de los Restaurantes” permítanos presentarnos.
Somos la Confederación General de Trabajadores, organización que dentro de los sindicatos que la componen cuenta con varios de restaurantes y hoteles, entre ellos el Sindicato de trabajadores vinculados al turismo.
Recientemente hemos participado de una mesa de trabajo junto a diversas organizaciones patronales, mesa convocada por los ministerios de economía y trabajo, orientada a fijar algunos puntos de encuentro que apuntaran a modificaciones legales que permitan un mejor desarrollo de la industria.
Lamentablemente y luego de varias reuniones no logramos acuerdos por que desde la patronal el único interés es disminuir los pocos derechos que hoy existen, de manera que los trabajadores puedan estar a disposición el mayor tiempo posible sin que esto implique mejora en las condiciones laborales ni salariales.
Las principales propuestas de nuestra organización apuntaban en la dirección de entregar algunas protecciones al trabajador, lo que permitirá sin duda un mejor cumplimiento de las labores. Dentro de este grupo de trabajadores se encuentran los garzones.
Como organización sindical, en cuyo seno militan garzones y personal vinculado a la atención de personas, no podemos menos que expresar rechazo por el comentario con el que se inicia el artículo mencionado. Por muchas carencias en un establecimiento, es casi imposible que alguien que cumple labores de servicio a mesas, no sepa hacer la diferencia entre un buen plato de callitos a la española y una callosidad de los pies.
Lo que pudo pasar es que el cliente en cuestión, haya ido a alguno de los muchos negocios que sirven comidas al paso y sido atendido por una sacrificada persona que sin duda tiene un contrato de trabajo de acuerdo al articulo 10 Nº 3 del Código del Trabajo, que lo obliga a “hacer de todo dentro del establecimiento
A inicios de la década del 40 en el siglo XX un senador de la republica constató las enormes responsabilidades que cumplían los trabajadores de los coches comedores en los trenes, así como en muchos establecimientos de atención de publico, además de la deficiente remuneración que estos recibían y promovió y logró la dictación de la ley 7.388 que vino a hacer justicia a un importante grupo de trabajadores.
Los garzones desde ese entonces y hasta finales de la década del 70, eran personas que debían cumplir todo un ritual para llegar a ser considerados como tales.
Ir a escuelas, rendir examen para obtener su condición de garzones y mantenerla, y eran evaluados por una comisión tripartita que entregaba el carné profesional.
Si hay deficiencia en la atención es principalmente por que los dueños de establecimientos del ramo lucharon contra el % legal y regularon para abajo.
A la mayoría de los dueños de establecimientos no les interesa tener personal preparado, prefieren seguir empleado “acarreadores” por que eso les baja los costos de personal, genera una rotación de trabajadores lo que entrega muchos finiquitos con costo cero y por añadidura impide la organización sindical.
Los trabajadores que cumplen labores de garzón han debido muchas veces aprender el oficio por propia iniciativa ya que no existen escuelas, y las que hay son de difícil acceso y alto costo en matricula y mensualidades, además que el servicio propiamente tal es parte de las materias que se entregan y no el objetivo fundamental del curso.
En mas de una ocasión hemos desarrollado cursos los que no han contado con el reconocimiento de la patronal ni se ha dado a los trabajadores las garantías para ello. Sin ir mas lejos en este momento se imparten un curso de computación y uno de ingles y muchos de los interesados debieron desistir por problemas de turnos.
Con el respeto que nos merecen los críticos gastronómicos y culinarios, ellos desarrollan generalmente su labor entre la élite y no conocen ni profundizan en busca de las razones de porque tal o cual cosa no tiene los máximos requisitos a que ellos aspiran.
El grueso de los consumidores, aquellos que nunca son consultados salvo para saber cuanta comida o licor pueden ingerir, desconoce como se forma un garzón y si está o no bien atendido. Solo constatan que regularmente cualquiera persona les atiende, toma el pedido a la rápida y se va a atender a otros.
No me extenderé en los problemas de despacho, la calidad del producto y un largo etcétera. Creo, sinceramente, que debió se preocupación de quien escribió el articulo.
Quiero terminar haciéndole participe de 2 aberraciones, que van contra la dignidad de la persona que trabaja. La primera es que quienes cumplen el trabajo que tan a la ligera es analizado en su articulo, deben trabajar por ley hasta 12 horas diarias durante 5 días, o sea una jornada de 60 horas semanales. No tiene derecho a descansar todos los domingos, les está impedido disfrutar de feriados junto a su familia, les retienen indebidamente las propinas cuando estas son vía tarjeta de crédito o cualquier mecanismo que difiera el pago. A esto agregue el descuento por las cosas que hurtan los clientes, el cobro por cheques no validos, aunque estos hayan sido autorizados por la gerencia o jefaturas.
Lo segundo es la falsedad sobre la remuneración, comisión por ventas y propinas. El grueso de los trabajadores recibe sueldo base y carece de gratificación y locomoción. En los pocos lugares en los que se paga comisión por ventas no hay un control del trabajador para certificar lo que se le informa. Y en lo que respecta a las propinas, estos son aportes del cliente, regularmente en pago a la atención recibida y no son la millonada que se pretende insinuar y aunque lo fuera, no corresponde al empleador utilizar esto como criterio para pagar sueldos miserables.
En conclusión, si el servicio es deficiente o derechamente malo, es porque la patronal se ha negado permanentemente a valorizar este trabajo tan importante, no a invertido en capacitación, ni paga remuneraciones dignas. Sume a esto que se utiliza una legislación particularmente regresiva con el sector y que los trabajadores, en algunos casos carecen hasta del uniforme que deben proveerlo ellos mismos para poder trabajar.
Con todo esto, ¿que calidad en el servicio se pretende lograr?.
Le saluda atentamente, y espera su publicación
MANUEL AHUMADA LILLO Presidente C.G.T. CHILE
Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009):
¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validación) o con cuenta de Facebook.
(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios |
|