Columnas
2015-05-20
2505 lecturas

Luis Casado
especial para G80

Me llamó Piero

Un día de esos, hace algunas semanas, en mi refugio madriguera de la costa, me sorprendió una llamada de Piero. Sorpresa no es la palabra justa, tienes que agregarle alegría, una pizca de bálsamo para heridas viejas, y un resto de orgullo. El resultado de la mescolanza es lo que sentí en ese momento.

No nos veíamos desde hacía veinte años. Piero, un amigo italiano, un mentor, un tipo lúcido, un cortador de cabellos en cuatro de brillante inteligencia, un maestro. Pensé que me había olvidado. Tú me puedes decir que 20 años no es nada, pero el verso del tango no cuela.

En fin, Piero siente que el fin está próximo, que nadie es eterno, que le placería mucho volver a verme, a compartir esas largas conversaciones en torno a un pure malt, y yo que sé un Caol Ila, un Glenfiddisch o un Aberlour, y retomar las interminables charlas que –tocando variados temas como la economía, las finanzas, la política, la estructura y la organización empresariales– siempre giran en torno a nuestra pasión común, los transportes públicos.

He visto desaparecer muchos amigos sin haber tenido el consuelo de la copa del estribo, y los versos de Rutebeuf, ese poeta del medioevo, continúan a dolerme:

« Que sont mes amis devenus, que j’avais de si près tenus, et tant aimés… »

De modo que avancé un proyectado viaje a Europa para visitar a mis hijos, y apenas llegado a París, tomé rumbo a Italia.

Primero a Aosta –queda en el camino– para ver a Sandro y compartir esos penne all’arrabiata que tanto nos gustan, y vaciar algunas botellas de un vino blanco frizzante de la región valdostana. Dónde Cesare, desde luego, ese cocinero calabrés que es la copia fiel del Super Mario de los juegos de Nintendo.

La salud de Sandro se degrada a ojos vista, el paso se hace vacilante, y hay un ligero temblor en las manos que no anuncia nada bueno. Luigi, otro amigo, il vecchio saggio, como le llamamos, ya no sale de casa, aplastado por ochenta años de piroja frecuente, buenas comidas y mejores vinos que dejaron una huella imborrable en sus venas y en sus arterias.

Sandro se tomó el tiempo de mostrarme, una vez más, las maravillas de Aosta, pequeña ciudad que es, después de Roma, el segundo sitio en el mundo en cuanto a ruinas romanas. Cada año descubren nuevas hazañas arquitecturales de la época de Augusto (63 AC – 14 DC), las restauran, y las abren al público que se precipita para descubrir hasta qué punto se ha degradado la arquitectura desde entonces.

Sandro, toda una historia de proletario, obrero siderúrgico de padre a hijo en la fábrica de Cogne, encontró en la informática una puerta de escape: durante el servicio militar tuvo que hacerse cargo del primer computador que llegó a Italia. Y visto que era el único que sabía hacerlo funcionar…

Pero el cambio de oficio no lo afectó: sigue siendo un hombre modesto y un amigo de novela.

Al retomar la ruta, Sandro me entregó un pesado paquete, rogándome no abrirlo hasta que estuviese de regreso en París. Un modesto regalo, me dijo, y le leí el pensamiento: Sandro se imagina que no nos volveremos a ver nunca más.

Luego de atravesar la llanura del Po, y remontar hacia el norte a la altura de Verona, entré en el espectacular valle que lleva hacia el Alto Adige como dicen los italianos, o el Südtirol, como dicen los germano parlantes, visto que la región fue austríaca hasta la segunda guerra mundial, al fin de la cual pasó a formar parte de Italia. Bolzano, en los Dolomitas, es una encantadora ciudad en la que no terminan de detestarse los tanos y los tedescos, basta con ver la cara que ponen cuando te diriges a ellos en el idioma del otro.

Como mi hotel estaba situado en la montaña, para reunirme con Piero tuve que tomar un trencito turístico que se pasea por las cumbres, y bajar a Bolzano con la funivia del Renon, un espectacular teleférico que en diez minutos te hacer perder 800 metros de altitud.

Visto que es Piero quién dirige los transportes –en los que tuve el privilegio de colaborar hace más de treinta años– sobra decir que todo está integrado con los autobuses, los trenes regionales, los numerosos funiculares de la región, y más de 80 museos. Todo accesible con una sola tarjeta, con una tarifa inferior a la del Transantiago, en uno de los mejores sistemas de transporte público de Europa.

Piero me esperaba en la Waltherplatz, donde está il Duomo. Como acostumbrábamos en los años 80, fuimos a tomar un aperitivo en un bar italiano, antes de almorzar en un gaststätte tedesco.

Ya no bebe whisky pure malt, ahora carbura al champagne, digo bien champagne y no prosecco que es el espumante nacional. Piero ya apagó 82 velitas, y se fuma dos o tres paquetes de cigarrillos al día, lo que a mi modesto parecer –visto que sigue vivo– hace de él la mejor salud de Europa y sus alrededores.

Descubrí que aparte los achaques propios a una vida consagrada al transporte público en modo obsesivo –lo que aún le hace currar doce a catorce horas al día– y a la buena mesa, su salud no es tan mala como pretendió al teléfono. El corazón le baila en modo que se parece al zapateo americano de Fred Astaire, le extrajeron un tumor de la vejiga y acarrea consigo un ligero exceso de azúcares, pero –tutto sommato– conserva la energía, la lucidez y la brillantez intelectual que hace de él no una persona, sino una personalidad.

El resto de la banda no comparte tal inmunidad a los excesos: Maurizio lucha contra un cáncer al pulmón, y Ugo –que es más joven– está pa’ la corneta con dolencias varias. Se ve que no asistirán al próximo eclipse de sol en agosto del 2026. Olvidé decirte que tanto la mujer de Piero, como la esposa de Maurizio, fallecieron de cáncer a la garganta: también fumaban.

De modo que Piero decidió –esa fue mi conclusión– que convenía hacer una suerte de revisión de efectivos, con el muy loable propósito de tomarse algunos copetes en buena compañía, y al mismo tiempo verificar el estado de la carrocería y el frescor de las bujías de quienes fueron y son sus amigos.

Buena parte de nuestra conversa tuvo lugar al día siguiente en Merano, otra bella ciudad de la región, y más precisamente en el restaurant Sissi del chef Andrea Fenoglio, cuya cocina y cuya cave –aplaudidas en el guía Michelin– son extremadamente frecuentables.

Prometiéndonos un próximo encuentro, nos despedimos conmovidos. “Si esperas otros 20 años para llamarme, le dije, pudiera ser que no encuentres a nadie al otro extremo del planeta”. Mintiéndonos con mentiras verdaderas, nos dijimos adiós.

Decidí regresar por el norte, y la travesía de los Alpes me regaló el privilegio de observar paisajes de ensueño recorriendo Austria y Suiza, antes de entrar en Francia a la altura de Mulhouse. Por alguna razón no quise tomar las autopistas, y corté por el medio, a través de los caminos comunales y provinciales. Cuando vi que me aproximaba a la ciudad amurallada de Langres, cuyos orígenes remontan al mismo Augusto que le dio brillo a Aosta, no pude resistir al deseo de visitar la cuna de Diderot. De modo que me detuve allí… pero esa es otra historia.

Al llegar a París, cansado de los más de dos mil kilómetros de automóvil, abrí el paquete que Sandro me entregase en Aosta. Encontré una lujosa edición en seis volúmenes de la Divina Comedia de Dante Alighieri, enriquecida con ilustraciones obtenidas en la Biblioteca del Vaticano, en un sinfín de iglesias, y en los principales museos de Italia y del mundo. No sé como reaccionarías tú, pero a mí me sacudió la sensitiva. Si me regalan un libro me hacen feliz, pero una edición de Fratelli Fabri Editori de la obra maestra de Dante… Regalo de quién fuese obrero metalúrgico, en la industria degli acciai speciali.

Mañana iré a Madrid, a encontrarme con Danilo, y con Pablo, un pana de Gran Canaria. En la lista me quedan Taïeb, Horacio y Erick, un espacio que va desde África del Norte a Escandinavia. En cuanto a Marshall Banerjee y a M. Sunderram, tendré que considerar seriamente un viaje a Delhi y a Mumbai, antes de ir a buscar –si aún viven– a Kent Calhoun en New York, y a Alioun en Dakar.

Este improbable periplo me trae de regreso a los numerosos países en que me gané los fifiles, a costumbres y a culturas muy diversas, y me recuerda que la única riqueza que vale es la que puede ser compartida. Y que nada es tan precioso como el afecto y la fidelidad de aquellos que merecen el calificativo de amigos.

Luis Casado

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validacin) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



1.132.726 lecturas en total tienen las 471 columnas de Luis Casado con 2.405 lecturas en promedio por columna
Columnas de Luis Casado
2017-08-07
El modelo democrático Vaticano
2019 lecturas

2017-08-03
Venezuela in chaos - What the world should do
2776 lecturas

2016-08-12
Lógica implacable
3105 lecturas

2016-08-02
La payasada de los "stress tests"
1893 lecturas

2016-06-24
Great Britain quits… So what?
2357 lecturas

2016-05-25
Reforma laboral
2514 lecturas

2016-05-18
Vivimos en un mundo peligroso
2466 lecturas

2016-05-16
Las mentadas clases medias
2228 lecturas

2016-05-03
La triste verdad…
2178 lecturas

2016-04-15
SOS: la teoría económica se muere
1318 lecturas

2016-04-14
Pesimismo en el FMI ¿Es grave Doctor?
2215 lecturas

2016-01-16
Problema de etiqueta
2559 lecturas

2016-01-06
De la dificultad de nacer. La previsible evolución del jaguar sudamericano
2828 lecturas

2015-12-24
Dime quién es tu ministro de Hacienda y te diré quién eres
2292 lecturas

2015-12-15
La saga de las tasas de la FED
2398 lecturas

2015-12-09
Francia: Desastres anunciados
2320 lecturas

2015-12-07
Los eminentes FDR
2365 lecturas

2015-12-04
The revolving crisis
2304 lecturas

2015-12-03
Jugando a los arúspices
2467 lecturas

2015-12-01
SOS Argentina: el mensaje a los mercados
2385 lecturas

2015-11-18
Era bueno el asado…
2321 lecturas

2015-11-12
La virguería de los PPP
2605 lecturas

2015-10-20
El curro: retorno al futuro
2504 lecturas

2015-10-14
El gran lupanar
2444 lecturas

2015-10-05
Vamos p’atrás
2383 lecturas

2015-09-24
Deutsche Qualität
2372 lecturas

2015-09-22
El corazón partío...
2342 lecturas

2015-08-31
Suelten a Bachelet...
2530 lecturas

2015-08-29
Missing
2361 lecturas

2015-08-24
¿Cuál es más peligroso?
2563 lecturas

2015-08-22
The revolving crisis
2435 lecturas

2015-08-16
Todo es mercancía
2295 lecturas

2015-07-15
La derrota de Grecia, derrota de Europa
2462 lecturas

2015-07-14
Un entierro de primera clase
2424 lecturas

2015-07-13
Lecciones de negociación
1169 lecturas

2015-07-10
La persistencia en el ser
2645 lecturas

2015-07-01
La injusticia tarda, pero llega
2400 lecturas

2015-06-30
Grecia: derrame de hipocresía
2367 lecturas

2015-06-25
Molôn labé (μολὼν λαβέ)
2425 lecturas

2015-06-22
Los consejos de Machiavelli
2444 lecturas

2015-06-20
Nein! Griechenland wird nicht deutsch sein!
2421 lecturas

2015-06-18
Grecia: el problema no es Varoufakis
2513 lecturas

2015-06-01
Julio, la araña y el horario
2529 lecturas

2015-05-29
Terremoto en España
2426 lecturas

2015-05-24
Friedrich II der Große y el molinero
2488 lecturas

2015-05-20
Me llamó Piero
2506 lecturas

2015-05-12
Formalidad, formalismos y formalizados
1322 lecturas

2015-05-06
Eduardo Engel y el milagro de la sanación
2473 lecturas

2015-05-04
Yo trabajo…
2360 lecturas

2015-04-29
La incubadora
2573 lecturas

2015-04-27
El gato de Alicia
2471 lecturas

2015-04-08
Esos polvos trajeron estos lodos
2511 lecturas

2015-04-07
Una distancia grande, como el mundo
2592 lecturas

2015-04-06
Economía real vs economía virtual
2480 lecturas

2015-04-02
Who’s paying the bill?
2616 lecturas

2015-03-24
La gota que desborda el vaso
2459 lecturas

2015-03-17
La gota que desborda el vaso
2725 lecturas

2015-03-16
Oscar y El Yeco
2687 lecturas

2015-03-15
Selon que vous serez puissant ou misérable…
1387 lecturas

2015-03-09
La aguda visión de la Justicia
2615 lecturas

2015-03-05
Hace falta un Míster
2555 lecturas

2015-03-02
De sofismas, cinismos y perversiones
2779 lecturas

2015-02-26
Es dulce ser despreciado por los capullos
2840 lecturas

2015-02-24
En la confianza está el peligro...
2661 lecturas

2015-02-23
No hemos inventado nada
2917 lecturas

2015-02-21
Soberanía
2832 lecturas

2015-02-15
Bancos, fraude fiscal e hipocresía
3152 lecturas

2015-02-04
Leyes reversibles
3226 lecturas

2015-01-30
La pasión Piketty III
3045 lecturas

2015-01-28
Grecia: “A la hora señalada”
2941 lecturas

2015-01-27
La pasión Piketty II
2903 lecturas

2015-01-25
Europa se prepara a la victoria de Syriza
2995 lecturas

2015-01-22
La pasión Piketty
3027 lecturas

2015-01-18
La imagen, Georg Baselitz y los profetas
1884 lecturas

2015-01-14
La excepción francesa
2851 lecturas

2015-01-12
PENTA: ¿dónde está la novedad?
1746 lecturas

2015-01-08
With a little help from my friends
2780 lecturas

2015-01-07
Je suis Charlie (Yo soy Charlie)
3016 lecturas

2015-01-05
¿Mercado del trabajo, o trabajo del mercado?
2749 lecturas

2014-12-31
¡Socorro... Vuelven los rojos!
2850 lecturas

2014-12-29
La curva de Kuznets, San Mateo y la parte del león
2929 lecturas

2014-12-23
Piñera: profesor Ciruela
2839 lecturas

2014-12-18
¿Patria o Muerte? O nos hundimos en el precipicio...
2866 lecturas

2014-12-17
Las güenas malas…
3114 lecturas

2014-12-09
Capital político
2809 lecturas

2014-11-20
Se necesita economista, tratar aquí
1686 lecturas

2014-11-03
No es pura coincidencia…
3189 lecturas

2014-10-27
De nuevo la diarrea... (y el virus Ébola no tiene na’ que ver...)
3108 lecturas

2014-10-25
Mon Dieu comment suis-je tombée si bas?
1728 lecturas

2014-10-10
Nicolas Rolin
3199 lecturas

2014-09-30
We, the People...
1816 lecturas

2014-09-13
Chile... ¿paraíso del “terrorismo”?
3370 lecturas

2014-09-12
La prensa internacional exulta... “El sector financiero brasileño apoya a la candidata presidencial Marina Silva”
3109 lecturas

2014-09-02
El blablá que bajo otros cielos llaman cháchara
3194 lecturas

2014-08-19
Yo soy el descueve (y es poco decir...)
3207 lecturas

2014-08-04
CODELCO: entre latrocinios y recapitalización
2012 lecturas

2014-07-22
Deus ex machina
2047 lecturas

2014-07-19
La reforma tributaria de Andrés
1819 lecturas

2014-07-14
Cómo hacer tortillas sin quebrar huevos (sin juego de palabras...)
2250 lecturas

2014-06-30
Oh... Boy!
1925 lecturas




Hay 24 usuarios visitando www.generacion80.cl

ltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA