Columnas
2015-07-06
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Alicia Gariazzo
especial para G80

Por fin ¡La libertad! De la serie Cuentos de Terror

¡¡¡¡¡Giannoni, traslado con efectos!!!!! Por fin me tocaba escuchar el llamado, que para mí significaba esperanza, pero para mis amigas argentinas un terror indescriptible. Por ser chilena, no corría el mismo peligro que ellas, había muchos ojos puestos sobre mí y mis amigos chilenos presos. Ellas no sabían si las llamaban para trasladarlas o para asesinarlas. Jamás para liberarlas, porque todavía les restaba mucho tiempo en la cárcel. Por eso, para mí, esta era la peor de las despedidas, porque era una despedida definitiva, de amigas que no vería nunca más y que habían sido durante casi un año todo para mí. Me cantaron la canción de despedida y ni siquiera pude mirarlas por la dolorosa culpa de salir libre.

Una bolsa de tela amarilla me acompañaba con un par de efectos personales, muchas cartitas, dibujitos, recuerdos, los pocos que había juntado desde la última requisa, porque cada cierto tiempo, nos echaban al patio y los militares entraban, rompían nuestros precarios tesoros y arrasaban con todo. La celadora de la puerta me miró con desprecio cuando le dije que el día que había sido detenida traía una cartera. Ya no está, me dijo, Súbase al celular, hasta luego. El camión tenía pequeñas celdas, pero el militar me dejó afuera, no tenía donde sujetarme y me resbalaba por la suavidad del metal que cubría todo. Empezó a decirme que él era bueno, que no temía que la guerrilla lo matara en su población, porque todos sabían que él era diferente. Yo, aliviada por no recibir los manoseos que esperaba trataba de no hablar o dejar ver de alguna manera que no era argentina, que no era una amenaza. Al no serlo tendría que soportar lo que el hombre quisiera hacerme. Felizmente no notó nada y llegamos a las temibles oficinas de Coordinación Federal. Era tarde, no tenía noción del tiempo, venían llegando recientes detenidos. Nos empujaban contra la pared y nos cachaban por si traíamos armas. Contra la pared, mirando al suelo, esperábamos nuestro destino. De pronto me agarraron y me metieron en el ascensor. El ascensorista medio borracho, me pellizcó un pecho al abrir para que bajara y ahí me recibieron tres agentes, cada cual más aterrador. Veo que hay oficinas cerradas, uno gordo con cara de retardado me empuja hacia una oficina donde había una cama y se va. No sé nada de lo que pasa, supongo que al día siguiente me despacharán al exterior. Mi marido ya había salido 15 días antes al parecer con destino a Inglaterra. Era imposible que me hicieran un daño profundo si ya iba a salir. Ingreso del hombre a la oficina, mirada de reojo típica de macho. Yo sentada, tensa y lista a saltar, no sé donde, pero a defenderme, como fuera, de un zarpazo de un rinoceronte caliente. Salida brusca nuevamente, otra mirada de reojo. Repetición del proceso un par de veces. Finalmente: “mirá, che, no puedo dormir, así que voy a conversar con vos”. ¿Cómo te llamás? Sos linda. Dejáme preguntarte algo, ¿cómo se las arreglan allá adentro sin sexo? Bueno, tenemos cosas más importantes de qué preocuparnos. Mirá me vine a hablar con vos porque sos linda ¿me darías un beso? Difícil, porque soy casada. ¿Y vos creés que tu marido te está siendo fiel? Bueno, nosotros tenemos otros principios…..Mirá, decíme, si nos encontráramos en un boliche…si vos nos fueras una presa y yo un milico ¿me darías un beso? Imaginátelo…..¿Estás nerviosa?

Después de dos o tres horas de jugar al gato, el rinoceronte se fue. Ignoraba la hora, el tiempo, no podía dormir, bajar la guardia y arriesgarme a una violación. No podía ni acercarme a la cama, no me atrevía a ir al baño, no tenía cierre por dentro….estaría demasiado vulnerable con los pantalones abajo en el caso de que uno de los agentes entrara. De pronto empujan la puerta con violencia, ya está claro, me había dormido por un segundo, ¿o una hora? Salga inmediatamente, la llevan al aeropuerto. Tome su bolsa. El camino hacia Ezeiza, las callecitas de Buenos Aires……Llegada al Aeropuerto….Ahí, como siempre, la Maru, más linda que nunca, tratando de animarme, con un peinado nuevo con el que se veía, mas linda aún y con un ramito de violetas….Mi suegra, me entrega una bolsa de plástico oscura……Señoras, no pueden acercarse a la prisionera…..Circule, apresúrese por acá….Entre…..Un calabozo oscuro, la puerta de metal cerrada. Nunca había visto tanta oscuridad, parecía que se me habían vaciado los ojos, trataba de tantear el terreno…. Me deslizaba en la oscuridad hasta que choqué con un asiento pegado a la pared, de cuero desvencijado, alto para mí, me allegué y logré sentarme, resbalándome…..No puedo descontrolarme…..ya falta poco, ojalá que no haya ratones o un vómito de algún borracho que haya sido encerrado antes…. Qué hago, sigo con los ojos vacíos…..¿Una hora, dos horas? No voy a permitir que me enloquezcan, lo importante es que pronto voy a ver a mis hijos. Ellos me necesitan cuerda, solo tienen 6 y 8 años y cómo habrán sufrido….Tengo que pensar en cosas luminosas, en la felicidad que voy a vivir el resto de mi vida….Olvidar la oscuridad…..De pronto se abre la puerta. Salga afuera, camino rápido entre metralletas por pasillos intrincados del aeropuerto, salimos a la pista, yo con mis dos bolsas, los ojos desorbitados por la oscuridad y la noche de horror. Camine, derecho, apúrese. La luz del día, el avión de SABENA. Me empujan con las metralletas para subir, un sobrecargo belga sin mirarme recibe del militar a cargo del convoy, mi pasaporte de refugiada de las Naciones Unidas. Lo entrega y le dice DEPORTEE. Me hacen pasar al avión lleno sin mirarme o mirándome de reojo con desprecio por la puerta de atrás, camino a tientas con las bolsas por el pasillo, al fondo, cerca de primera clase unos chilenos agrupados y parados, ríen y en voz alta dicen, OTRO MÁS….Me siento, descanso y miro mis bolsas. La que me entregó mi suegra contenía la visa a Inglaterra, unas pinturas, pero no venía una peineta…..Yo tampoco llevaba una en mi bolsa amarilla…..y sentía mi pelo largo levantado y encrespado por la humedad de Buenos Aires. Las manos no eran suficientes para peinarlo…..¿Cómo se dice peineta en inglés?.....Comb, se dice comb. Miss, please could you be so kind as to give me a comb. Debería haber dicho to lend me, solo la quería en préstamo….Con el mismo desprecio que recibí al ingresar, me dijo que NO. Yo no me atrevía a ir al baño, ya que todo el mundo me miraría de nuevo, imaginándose que era una traficante, prostituta o ladrona. Me dormí sin reparar en el tiempo hasta sentir que alguien me ponía una bandeja con comida, pero sin agua….Pasa el sobrecargo, el que tenía mi pasaporte. Sir, please could I have some water….Nuevamente, NO y mi bolsa de plástico no traía un peso para haber comprado una bebida. Bajamos y me devolvieron mi pasaporte. Luego, buscar un lugar donde preguntar cómo seguía mi viaje en el aeropuerto de Bruselas olvidando cómo funcionaban los aeropuertos.

Finalmente, no sé cómo, llego a Londres. Se me olvidó todo el inglés y un agente me traslada al Consultorio sin yo entender por qué. Creyeron que era india y en 1976 para permitir que ingresaran al país mujeres de la India llamadas para casarse por sus novios indios ya asentados en Inglaterra, la autoridad de Migración las hacía revisar por un médico para saber si aún eran vírgenes. Si no lo eran, las devolvían a su país.

Yo esperaba tranquilamente con total ignorancia de lo que me ocurría cuando un funcionario del Apoyo a los Refugiados Políticos llegó a rescatarme junto a mis hijos y mi marido y reinicié mi vida libre.

Alicia Gariazzo

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