Columnas
2015-07-10
2531 lecturas

Luis Casado
especial para G80

La persistencia en el ser

Puedes creerlo o no, esta parida no tiene nada que ver con Spinoza y su noción del conatus, o bien es involuntario. Mis inquietudes políticas están centradas en la interminable ola de corrupción que barre la política chilena de arriba a abajo, y en la agonía de una Europa que pretende encontrar su salud en el asesinato de Grecia, el país que inventó la democracia.

Aunque no parezca evidente, ambos están ligados. El fenómeno de la corrupción de los políticos es planetario, y no empezó ayer.

En su libro “Ma part de vérité” , François Mitterrand –en ese momento miembro de la SFIO, sección francesa de la internacional obrera– explicaba su conversión al socialismo en razón de una tradición familiar “que consideraba las jerarquías sociales fundadas en el privilegio del dinero por el peor desorden”. “Que el dinero pudiese primar por sobre los valores que les servían naturalmente de referencia: la patria, la religión, la libertad, la dignidad, les indignaba. El dinero era el enemigo, el corruptor, aquel con el que no se trata jamás.”

Ya he tenido la ocasión de contar que a Mitterrand se le acusó de muchas cosas, pero jamás de ladrón. Su compleja personalidad no incluía la adoración del becerro de oro. El mismo afirmó que jamás se había preocupado por el dinero, entre otras cosas porque nunca tuvo necesidad de él. Sin embargo, afirmó, la “inclinación natural” que lo había conducido lentamente hacia el socialismo era “firme y frágil a la vez”. Como veremos más adelante, mucho más frágil que firme.

Sigamos leyendo a Mitterrand:

“Pensé que era posible obtener de la sociedad capitalista que se reformase ella misma. Caí en la trampa de los principios escritos en sus frontones, en el preámbulo de sus constituciones, en todas partes, tan obsesivos como los neones de Broadway. (…) Buscábamos las conciliaciones, las síntesis, casábamos el agua y el fuego, y eran muy felices y tenían muchos hijos. En suma, le pedíamos al capitalismo comprender que nosotros comprendíamos mejor que él sus propios intereses. Él escuchaba, burlón. En resumen, dialogué. Y la sociedad en cuestión dialogó conmigo, como dialogó con todos los que le hablaban tan educadamente. Yo habría podido defender sus intereses a cambio de los mejores honorarios (me ocurrió), hubiese podido pasar a la habitación del lado y entrar en sus directorios. Nada le gusta tanto el capitalismo, para esa tarea, como los hombres de izquierda y los generales en retiro” .

En su libro “La part d’ombre”, Edwy Plenel agrega que, “Una vez llegado al poder, el mitterrandismo no paró de dialogar y de pasar a la habitación del lado.”

Edwy Plenel escribió su libro “La part d’ombre” (La parte oscura) para describir la breve ilusión y la prolongada decepción provocada por el mitterrandismo en sus seguidores, su abandono de hasta las más modestas ambiciones reformistas, la adopción como propias de las peores infamias del neoliberalismo, y las terribles consecuencias que la apostasía mitterrandista tuvo y tiene hasta el día de hoy.

Quién asumió la dirección del socialismo francés en 1971 pretendiendo “romper con el capitalismo”, terminó abriéndole las puertas a su más demoledora dominación en la Francia contemporánea.

Plenel escribe:

“Llegada a los ‘negocios’ en el sendero de ese poder, toda una generación de rebeldes de un día, de hijitos de su papá en busca de su destino, de malos alumnos que quedaron para marzo, de estetas husmeando la dirección del viento, de herederos indóciles re-transformados en hijos pródigos, ofreció en ese terreno, el del “enemigo” y del “corruptor”, el espectáculo de su debacle: una abdicación general ante el dinero, sus arreglines y sus facilidades. Peor que un abandono, una restauración. Porque el dinero no se contentó con los nuevos espacios que le acordaba una política salvajemente monetarista, sacrificando el empleo a la inflación. Rehabilitado en valor-patrón, tenía que corromper también los hombres y las ideas, devaluar la izquierda, perderla y desconsiderarla.”

A estas alturas debo sonar la campana para sacarte de tu ensimismamiento, y recordarte que lo que precede no se refiere al Chile de hoy, sino a la Francia de antes de ayer. ¿Dónde está la diferencia? A mi modesto modo de ver no hay ninguna, sino en la intensidad y la desvergüenza con la que la venalidad de una cierta “izquierda” chilensis levantó bandera de corsario para sumarse al despojo de lo que quedaba.

La lección francesa, que en otras épocas inspiró notables obras de Karl Marx –Las luchas de clases en Francia, El 18 Brumario de Louis Bonaparte, Las revoluciones de 1848 y el proletariado– ni siquiera le sirvió al partido comunista chileno para evitar la colaboración con los apostatas locales y la derecha que fue golpista.

Edwy Plenel analiza la composición de los gabinetes ministeriales de François Mitterrand, y señala que progresivamente fueron desapareciendo los militantes y dirigentes de los partidos de izquierda con alguna trayectoria, para cederle su lugar a los hombres de negocios, a los banqueros, a los patrones o a sus esbirros lobistas.

Plenel precisa:

“Durante esa década agitada por muy prolongadas impaciencias, deseos insatisfechos y apetitos contrariados, la invasión del interés general por los intereses privados se expuso con una indecencia y una grosería raramente igualadas, reforzadas por una mediatización tanto más invasora cuanto que también fue “privatizada”, convertida a los valores en alza: triunfadores, competitivos y líderes.”

Cualquier parecido con nuestra pinche realidad de país tercermundista con ínfulas de miembro de la OCDE, NO es pura coincidencia. Pasa que la costra política parasitaria no inventa nada, sólo mal copia, para pretender luego que está entregada a su propia “modernidad”.

¿Hace falta precisar que en mitterralandia las leyes las escribían las grandes empresas privadas, para luego infiltrarlas en el Parlamento gracias a diputados y senadores comprados a vil precio?

La gran diferencia con lo que ocurre en el campo de flores bordado reside en que no se llamaban Orpis –para mencionar sólo a uno– y la gran similitud era que cobraban, como los nuestros. Para ser justos, debo precisar que los franceses cobraban menos.

Entregadas al poder del dinero y a la dominación de los mercados financieros, las instituciones obraron en modo tal de favorecer a los amos. Desde luego podían afirmar, como se babea en Chile, que “las instituciones funcionan”. ¿Quién pudiese decir lo contrario? El caso es que funcionan en favor de quienes las controlan.

Si Mitterrand se dio maña para escribir “El golpe de Estado permanente” –su obra maestra en el ámbito de los ensayos políticos– criticando ferozmente la Vª República y su Constitución fundadas por Charles de Gaulle, arguyendo que con ellas se instauraba una suerte de monarquía constitucional, lo cierto es que llegado al poder se cuidó mucho de modificarlas. Mejor aún, renunció a su promesa de reducir el período presidencial de siete a cinco años, y se dio el lujo de ejercer la presidencia durante 14 años, el más largo período que haya cumplido presidente francés alguno.

Conservar el producto de un “Golpe de Estado permanente” ha sido la persistencia en el ser de la Concertación y su penosa prolongación tras la máscara de una improbable Nueva Mayoría. ¿Dónde está la diferencia?

Plenel entrega una explicación plausible cuando se trata de comprender tal proceder: “No se trata, escribe, de realizar el programa prometido al pueblo, sino de durar en el poder.” Con ese fin un Ricardo Lagos fue hasta terminar su período presidencial rodeado del “amor de los empresarios”.

Persistencia en el ser de quién –durante la dictadura– recorría Europa diciéndole a quién quería escucharle que él era “suizo”, o sea neutro, insípido, inodoro e incoloro. Ricardo Lagos, como Bachelet, no es de izquierdas ni de derechas: está donde lo ponen intereses no confesos.

Cereza arriba de la torta, no sólo “las instituciones funcionan”, sino que además Chile vive en un “Estado de derecho”. La noción de Estado de derecho está asociada al respeto de las leyes, y si se toma en cuenta que la nación –y su representación parlamentaria– no sólo está privada de iniciativa en materia legislativa, sino, lo que es aún peor, de soberanía y de poder constituyente, las leyes aprobadas son las leyes que emanan del Estado y de quienes lo controlan. De ese modo el Estado de derecho se transformó en el “derecho del Estado”.

Dime quién controla tu Estado y te diré a qué autoritarismo estás sometido.

Desde los albores de la existencia de Chile como nación pretendidamente independiente –dos siglos de mentira, si exceptuamos los mil días de Salvador Allende– la oligarquía ha persistido en su ser, en su dominación, en su apropiación de lo que no duda en llamar su “Club privado”.

Y el pueblo de Chile en su calidad de población sometida. Y los venales en su calidad de mercancía disponible. Con un detallito: no todos los que se venden valen la pena que los compren.

Nota: Ma part de vérité. Ed. Fayard. 1969. Citado por Edwy Plenel en “La part d’ombre”. Ed. Stock. 1992.

Luis Casado

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validación) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



1.115.047 lecturas en total tienen las 471 columnas de Luis Casado con 2.367 lecturas en promedio por columna
Columnas de Luis Casado
2017-08-07
El modelo democrático Vaticano
1778 lecturas

2017-08-03
Venezuela in chaos - What the world should do
2465 lecturas

2016-08-12
Lógica implacable
2931 lecturas

2016-08-02
La payasada de los "stress tests"
1848 lecturas

2016-06-24
Great Britain quits… So what?
2236 lecturas

2016-05-25
Reforma laboral
2403 lecturas

2016-05-18
Vivimos en un mundo peligroso
2358 lecturas

2016-05-16
Las mentadas clases medias
2118 lecturas

2016-05-03
La triste verdad…
2065 lecturas

2016-04-15
SOS: la teoría económica se muere
1282 lecturas

2016-04-14
Pesimismo en el FMI ¿Es grave Doctor?
2096 lecturas

2016-01-16
Problema de etiqueta
2442 lecturas

2016-01-06
De la dificultad de nacer. La previsible evolución del jaguar sudamericano
2687 lecturas

2015-12-24
Dime quién es tu ministro de Hacienda y te diré quién eres
2172 lecturas

2015-12-15
La saga de las tasas de la FED
2281 lecturas

2015-12-09
Francia: Desastres anunciados
2210 lecturas

2015-12-07
Los eminentes FDR
2254 lecturas

2015-12-04
The revolving crisis
2186 lecturas

2015-12-03
Jugando a los arúspices
2343 lecturas

2015-12-01
SOS Argentina: el mensaje a los mercados
2271 lecturas

2015-11-18
Era bueno el asado…
2206 lecturas

2015-11-12
La virguería de los PPP
2498 lecturas

2015-10-20
El curro: retorno al futuro
2389 lecturas

2015-10-14
El gran lupanar
2328 lecturas

2015-10-05
Vamos p’atrás
2276 lecturas

2015-09-24
Deutsche Qualität
2259 lecturas

2015-09-22
El corazón partío...
2231 lecturas

2015-08-31
Suelten a Bachelet...
2412 lecturas

2015-08-29
Missing
2244 lecturas

2015-08-24
¿Cuál es más peligroso?
2451 lecturas

2015-08-22
The revolving crisis
2332 lecturas

2015-08-16
Todo es mercancía
2186 lecturas

2015-07-15
La derrota de Grecia, derrota de Europa
2348 lecturas

2015-07-14
Un entierro de primera clase
2284 lecturas

2015-07-13
Lecciones de negociación
1133 lecturas

2015-07-10
La persistencia en el ser
2532 lecturas

2015-07-01
La injusticia tarda, pero llega
2286 lecturas

2015-06-30
Grecia: derrame de hipocresía
2255 lecturas

2015-06-25
Molôn labé (μολὼν λαβέ)
2318 lecturas

2015-06-22
Los consejos de Machiavelli
2338 lecturas

2015-06-20
Nein! Griechenland wird nicht deutsch sein!
2310 lecturas

2015-06-18
Grecia: el problema no es Varoufakis
2404 lecturas

2015-06-01
Julio, la araña y el horario
2415 lecturas

2015-05-29
Terremoto en España
2316 lecturas

2015-05-24
Friedrich II der Große y el molinero
2379 lecturas

2015-05-20
Me llamó Piero
2395 lecturas

2015-05-12
Formalidad, formalismos y formalizados
1289 lecturas

2015-05-06
Eduardo Engel y el milagro de la sanación
2368 lecturas

2015-05-04
Yo trabajo…
2255 lecturas

2015-04-29
La incubadora
2462 lecturas

2015-04-27
El gato de Alicia
2359 lecturas

2015-04-08
Esos polvos trajeron estos lodos
2410 lecturas

2015-04-07
Una distancia grande, como el mundo
2476 lecturas

2015-04-06
Economía real vs economía virtual
2378 lecturas

2015-04-02
Who’s paying the bill?
2507 lecturas

2015-03-24
La gota que desborda el vaso
2353 lecturas

2015-03-17
La gota que desborda el vaso
2617 lecturas

2015-03-16
Oscar y El Yeco
2575 lecturas

2015-03-15
Selon que vous serez puissant ou misérable…
1357 lecturas

2015-03-09
La aguda visión de la Justicia
2503 lecturas

2015-03-05
Hace falta un Míster
2448 lecturas

2015-03-02
De sofismas, cinismos y perversiones
2665 lecturas

2015-02-26
Es dulce ser despreciado por los capullos
2728 lecturas

2015-02-24
En la confianza está el peligro...
2550 lecturas

2015-02-23
No hemos inventado nada
2810 lecturas

2015-02-21
Soberanía
2723 lecturas

2015-02-15
Bancos, fraude fiscal e hipocresía
3041 lecturas

2015-02-04
Leyes reversibles
3112 lecturas

2015-01-30
La pasión Piketty III
2934 lecturas

2015-01-28
Grecia: “A la hora señalada”
2833 lecturas

2015-01-27
La pasión Piketty II
2788 lecturas

2015-01-25
Europa se prepara a la victoria de Syriza
2883 lecturas

2015-01-22
La pasión Piketty
2912 lecturas

2015-01-18
La imagen, Georg Baselitz y los profetas
1859 lecturas

2015-01-14
La excepción francesa
2745 lecturas

2015-01-12
PENTA: ¿dónde está la novedad?
1710 lecturas

2015-01-08
With a little help from my friends
2670 lecturas

2015-01-07
Je suis Charlie (Yo soy Charlie)
2914 lecturas

2015-01-05
¿Mercado del trabajo, o trabajo del mercado?
2635 lecturas

2014-12-31
¡Socorro... Vuelven los rojos!
2737 lecturas

2014-12-29
La curva de Kuznets, San Mateo y la parte del león
2817 lecturas

2014-12-23
Piñera: profesor Ciruela
2728 lecturas

2014-12-18
¿Patria o Muerte? O nos hundimos en el precipicio...
2757 lecturas

2014-12-17
Las güenas malas…
3002 lecturas

2014-12-09
Capital político
2701 lecturas

2014-11-20
Se necesita economista, tratar aquí
1656 lecturas

2014-11-03
No es pura coincidencia…
3084 lecturas

2014-10-27
De nuevo la diarrea... (y el virus Ébola no tiene na’ que ver...)
3003 lecturas

2014-10-25
Mon Dieu comment suis-je tombée si bas?
1697 lecturas

2014-10-10
Nicolas Rolin
3083 lecturas

2014-09-30
We, the People...
1794 lecturas

2014-09-13
Chile... ¿paraíso del “terrorismo”?
3265 lecturas

2014-09-12
La prensa internacional exulta... “El sector financiero brasileño apoya a la candidata presidencial Marina Silva”
2996 lecturas

2014-09-02
El blablá que bajo otros cielos llaman cháchara
3082 lecturas

2014-08-19
Yo soy el descueve (y es poco decir...)
3095 lecturas

2014-08-04
CODELCO: entre latrocinios y recapitalización
1977 lecturas

2014-07-22
Deus ex machina
2017 lecturas

2014-07-19
La reforma tributaria de Andrés
1787 lecturas

2014-07-14
Cómo hacer tortillas sin quebrar huevos (sin juego de palabras...)
2215 lecturas

2014-06-30
Oh... Boy!
1895 lecturas




Hay 8 usuarios visitando www.generacion80.cl

òltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA