Columnas
2015-10-14
2221 lecturas

Luis Casado
especial para G80

El gran lupanar

Aleluya, aleluya, el verdadero fin de la historia se acerca a pasos agigantados. Henos aquí en el umbral del paraíso en la Tierra, confiesa que no lo sabías, alma impía, y eso que, como buena parte de nuestros agudos parlamentarios, te informas en Las Últimas Noticias.

Desde el Reino Unido nos llega una invención extraordinaria. Atento el personal, he aquí la verdad revelada.

Hasta ahora, un Contrato de Trabajo entre un patrón y un asalariado tenía por objeto poner la fuerza de trabajo de este último a la disposición del primero, por un lapso de tiempo determinado, contra una remuneración determinada. En otras palabras, el patrón “le da trabajo” al currante, y este labura haciendo lo que el patrón le pide que haga, a cambio de un salario.

Los británicos inventaron otra fórmula mucho más sencilla y rentable para los dueños del capital, y lo curioso es que las víctimas aplauden hasta con las orejas. Ahora, el Contrato de Trabajo made in England le permite al patrón tener a su disposición toda la mano de obra que quiera. Punto.

¿Cómo, punto? Sí, punto. Gracias al nuevo tipo de Contrato el patrón tiene a su disposición cuantos trabajadores quiera, a la hora que quiera, por el tiempo que quiera, pero no está obligado ni a darles trabajo, ni a pagarles. Tampoco asume ninguna responsabilidad en materia de previsión social: cotizaciones de previsión, salud, formación profesional, seguros contra accidentes u otras.

Cada vez que lo estima necesario, el patrón llama a fulano, o en estricto rigor a perengano, y lo hace trabajar un cierto número de horas. Esas horas son las que paga, a suma alzada, es decir sin participar en los costes relativos a las prestaciones sociales descritas más arriba.

La empresa no tiene ninguna obligación en cuanto a las horas de trabajo propuestas, ni a la frecuencia con la que el currante podrá laburar, ni a la duración del Contrato, ni siquiera en cuanto a las condiciones materiales en las que el siervo realiza sus prestaciones. La ventaja es innegable: puedes tener a tu disposición miles de currantes, visto que no es preciso ni darles trabajo ni pagarles.

Sin embargo, el trabajador se obliga a estar disponible cuando le llamen, e incluso suscribe una cláusula de exclusividad: o sea que se compromete a no trabajar para otros patrones, aún cuando el suyo no le llame nunca.

En una de esas oíste hablar de Uber, una empresa yanqui que inventó otra forma de esclavitud moderna, en el sector del transporte público, más precisamente en el de los taxis. Si dispones de un smart phone bajas la aplicación Uber, lo que te permite llamar un taxi desde cualquier punto de una ciudad determinada.

Uber se encarga de identificar al automovilista más cercano –inscrito como taxi aleatorio gracias a su propio smart phone y a su correspondiente aplicación Uber– y te lo envía. De ese modo pagas una tarifa muy inferior a la de los taxis oficiales. Uber, desde luego, le cobra una modesta comisión al taxista aleatorio.

De ese modo, Uber se transformó en la principal empresa de taxis del mundo sin poner ni uno: todo lo paga el taxista aleatorio: el vehículo, el carburante, el seguro (si tiene uno), el mantenimiento del vehículo, y por cierto su propio salario, y sus cotizaciones sociales.

Si el taxista aleatorio está o no está calificado para transportar personas, si su vehículo responde o no responde a las exigencias de seguridad, en fin, si el tipo se droga o no se droga, si padece o no padece de ceguera nocturna, si sufre de crisis epilépticas o no, etc., etc., a Uber le vale madre.

Mejor aún –competencia obliga– Uber baja las tarifas cuando le sale de las narices. Acaba de suceder en Francia en donde Uber redujo los precios en un 20% sin siquiera consultarle a los miles de cretinos que se inscribieron como taxistas aleatorios en la esperanza de ganarse unos euros complementarios después del laburo, o de salir del desempleo.

El sistema es tan descabellado que el Estado de California (EEUU) decretó que Uber debe contratar a los taxistas aleatorios como asalariados, y hacerse cargo de todas las responsabilidades que trae consigo un Contrato de Trabajo.

Sin embargo los analistas europeos hablan de la “uberización” del trabajo, para señalar que de ahora en adelante la modernidad exige que los patrones tengan plena libertad para llamar y ordenar la mano de obra como quién llama y le da órdenes a un perro, “Washington: Down Platz!, Voraus!, Voraus!”

Mejor aún –son los “expertos” y los economistas los que anuncian la buena nueva– la relación patrón/empleado cambió definitivamente, o mejor dicho desapareció en su forma “arcaica”.

De ahora en adelante cada cual es “libre” (así lo dicen textualmente: “libre”) de trabajar cuando, donde y cuanto le de la gana, gracias a la invención por excelencia, el smart phone, o si me apuras un poco, la “tableta”.

Lo único que tienes que hacer es disponer de uno de esos chirimbolos, apuntarte a alguna aplicación que te haga visible al mundo de la empresa, y esperar que el patrón te llame. Cuando algún Bruce Willis de la puñeta productiva requiera de tus servicios, o para ser más precisos, de los servicios de algún siervo que reúna tus características, con suerte tendrías curro.

¿Cuánto curro? Eso ya es otra cosa. ¿Pagado cómo? Te estás poniendo pesado. ¿Dónde, el curro? Donde al patrón le vaya bien, le sea útil y rentable. Él, el patrón, dispone de otro smart phone, o de su “tableta”, y puede lanzar una llamada planetaria en pos del siervo que tendrá la suerte de ser el elegido. Sácate el sobrero y saluda al patrón.

No es que yo le tenga manía a los economistas (en realidad sí…), pero uno de estos modernos chamanes, en un encendido discurso que desciende a las cloacas en una grácil curva asintótica, pretende que de ahora en adelante estaremos encadenados a nuestra “tableta” como los críos de cinco años de edad a las spinning-jennies de los albores de la Revolución Industrial.

La desregulación financiera le permitió al gran capital gozar de una movilidad absoluta, o si prefieres de una liquidez total. Ahora, los smart phones y las “tabletas” permitirán licuar la mano de obra.

En eso estaba pensando cuando desde alguna recóndita neurona situada en el hemisferio sur de mi anatomía me llegó una alarma, un warning. Todo esto es viejo como el mundo: ¿Dónde está la novedad?

Aquellos que saben afirman que relaciones de prestación de servicios como la que pretenden haber inventado los británicos –o bien Uber– ya existían en la Edad de Bronce. Te tomo cuando te necesito, por el tiempo que me parezca útil, te dejo inmediatamente después de haber usado tus servicios, te pago a suma alzada y no asumo ninguna responsabilidad sobre lo que advenga después… ¿No te dice nada? El “oficio más antiguo del mundo…”

La prostitución como tal, dicen los eruditos, surgió en la edad de Bronce. Los antiguos griegos legislaron su práctica. Muchas mujeres atenienses practicaban la prostitución en honor a la diosa Afrodita.

Roma fue fundada por Rómulo y Remo, que fueron amamantados por Acca Laurentia, dama representada como una loba y que era en realidad una sacerdotisa cortesana. Loba y lupa son la misma cosa (en italiano “lupa”: loba). Lupa se llamaba en Roma a las mujeres que practicaban la prostitución en los Templos Lupanares adorando a diosas como Venus, la Afrodita romana.

De modo que Bernard Maris tenía razón a más de un título cuando en su magnífico libro “Carta abierta a los gurús de la economía que nos toman por imbéciles” afirmaba: “Burdel. El libre mercado es un vasto burdel.” O si prefieres, un lupanar.

Hasta la fecha nadie, salvo los patrones chilenos, había expresado de manera más clara cómo ven al asalariado, al empleado, a la mano de obra: para ellos todos somos Acca Laurentia. De ahora en adelante no sólo nos tratarán como tales, sino que además nos harán firmar un Contrato en el que reconoceremos esa calidad. Y nos llamarán cuando les baje la necesidad.

Si menciono la excepción de los patrones chilenos, cuyos métodos están –si cabe– aún más avanzados, es porque hace años inventaron el nec-plus-ultra. Obligar al currante a pagar por trabajar. ¿No lo sabías? Cuando vayas al Jumbo, o a algún Easy, pregúntale a los muchachos y muchachas que te embolsan las compras. En Chile sucede que Acca Laurentia tiene que pagar cuando la estupran…

Luis Casado

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validación) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



1.096.371 lecturas en total tienen las 471 columnas de Luis Casado con 2.328 lecturas en promedio por columna
Columnas de Luis Casado
2017-08-07
El modelo democrático Vaticano
1513 lecturas

2017-08-03
Venezuela in chaos - What the world should do
2169 lecturas

2016-08-12
Lógica implacable
2769 lecturas

2016-08-02
La payasada de los "stress tests"
1804 lecturas

2016-06-24
Great Britain quits… So what?
2108 lecturas

2016-05-25
Reforma laboral
2286 lecturas

2016-05-18
Vivimos en un mundo peligroso
2246 lecturas

2016-05-16
Las mentadas clases medias
2013 lecturas

2016-05-03
La triste verdad…
1953 lecturas

2016-04-15
SOS: la teoría económica se muere
1237 lecturas

2016-04-14
Pesimismo en el FMI ¿Es grave Doctor?
1991 lecturas

2016-01-16
Problema de etiqueta
2330 lecturas

2016-01-06
De la dificultad de nacer. La previsible evolución del jaguar sudamericano
2553 lecturas

2015-12-24
Dime quién es tu ministro de Hacienda y te diré quién eres
2065 lecturas

2015-12-15
La saga de las tasas de la FED
2162 lecturas

2015-12-09
Francia: Desastres anunciados
2094 lecturas

2015-12-07
Los eminentes FDR
2141 lecturas

2015-12-04
The revolving crisis
2077 lecturas

2015-12-03
Jugando a los arúspices
2225 lecturas

2015-12-01
SOS Argentina: el mensaje a los mercados
2164 lecturas

2015-11-18
Era bueno el asado…
2080 lecturas

2015-11-12
La virguería de los PPP
2369 lecturas

2015-10-20
El curro: retorno al futuro
2247 lecturas

2015-10-14
El gran lupanar
2222 lecturas

2015-10-05
Vamos p’atrás
2173 lecturas

2015-09-24
Deutsche Qualität
2123 lecturas

2015-09-22
El corazón partío...
2123 lecturas

2015-08-31
Suelten a Bachelet...
2295 lecturas

2015-08-29
Missing
2136 lecturas

2015-08-24
¿Cuál es más peligroso?
2340 lecturas

2015-08-22
The revolving crisis
2168 lecturas

2015-08-16
Todo es mercancía
2081 lecturas

2015-07-15
La derrota de Grecia, derrota de Europa
2237 lecturas

2015-07-14
Un entierro de primera clase
2170 lecturas

2015-07-13
Lecciones de negociación
1089 lecturas

2015-07-10
La persistencia en el ser
2296 lecturas

2015-07-01
La injusticia tarda, pero llega
2187 lecturas

2015-06-30
Grecia: derrame de hipocresía
2144 lecturas

2015-06-25
Molôn labé (μολὼν λαβέ)
2201 lecturas

2015-06-22
Los consejos de Machiavelli
2238 lecturas

2015-06-20
Nein! Griechenland wird nicht deutsch sein!
2207 lecturas

2015-06-18
Grecia: el problema no es Varoufakis
2281 lecturas

2015-06-01
Julio, la araña y el horario
2316 lecturas

2015-05-29
Terremoto en España
2206 lecturas

2015-05-24
Friedrich II der Große y el molinero
2289 lecturas

2015-05-20
Me llamó Piero
2288 lecturas

2015-05-12
Formalidad, formalismos y formalizados
1220 lecturas

2015-05-06
Eduardo Engel y el milagro de la sanación
2263 lecturas

2015-05-04
Yo trabajo…
2161 lecturas

2015-04-29
La incubadora
2350 lecturas

2015-04-27
El gato de Alicia
2256 lecturas

2015-04-08
Esos polvos trajeron estos lodos
2313 lecturas

2015-04-07
Una distancia grande, como el mundo
2371 lecturas

2015-04-06
Economía real vs economía virtual
2269 lecturas

2015-04-02
Who’s paying the bill?
2400 lecturas

2015-03-24
La gota que desborda el vaso
2251 lecturas

2015-03-17
La gota que desborda el vaso
2519 lecturas

2015-03-16
Oscar y El Yeco
2468 lecturas

2015-03-15
Selon que vous serez puissant ou misérable…
1323 lecturas

2015-03-09
La aguda visión de la Justicia
2386 lecturas

2015-03-05
Hace falta un Míster
2338 lecturas

2015-03-02
De sofismas, cinismos y perversiones
2566 lecturas

2015-02-26
Es dulce ser despreciado por los capullos
2631 lecturas

2015-02-24
En la confianza está el peligro...
2443 lecturas

2015-02-23
No hemos inventado nada
2707 lecturas

2015-02-21
Soberanía
2609 lecturas

2015-02-15
Bancos, fraude fiscal e hipocresía
2938 lecturas

2015-02-04
Leyes reversibles
2998 lecturas

2015-01-30
La pasión Piketty III
2834 lecturas

2015-01-28
Grecia: “A la hora señalada”
2731 lecturas

2015-01-27
La pasión Piketty II
2688 lecturas

2015-01-25
Europa se prepara a la victoria de Syriza
2768 lecturas

2015-01-22
La pasión Piketty
2798 lecturas

2015-01-18
La imagen, Georg Baselitz y los profetas
1821 lecturas

2015-01-14
La excepción francesa
2630 lecturas

2015-01-12
PENTA: ¿dónde está la novedad?
1680 lecturas

2015-01-08
With a little help from my friends
2569 lecturas

2015-01-07
Je suis Charlie (Yo soy Charlie)
2812 lecturas

2015-01-05
¿Mercado del trabajo, o trabajo del mercado?
2535 lecturas

2014-12-31
¡Socorro... Vuelven los rojos!
2621 lecturas

2014-12-29
La curva de Kuznets, San Mateo y la parte del león
2721 lecturas

2014-12-23
Piñera: profesor Ciruela
2626 lecturas

2014-12-18
¿Patria o Muerte? O nos hundimos en el precipicio...
2652 lecturas

2014-12-17
Las güenas malas…
2887 lecturas

2014-12-09
Capital político
2587 lecturas

2014-11-20
Se necesita economista, tratar aquí
1626 lecturas

2014-11-03
No es pura coincidencia…
2983 lecturas

2014-10-27
De nuevo la diarrea... (y el virus Ébola no tiene na’ que ver...)
2886 lecturas

2014-10-25
Mon Dieu comment suis-je tombée si bas?
1658 lecturas

2014-10-10
Nicolas Rolin
2967 lecturas

2014-09-30
We, the People...
1762 lecturas

2014-09-13
Chile... ¿paraíso del “terrorismo”?
3166 lecturas

2014-09-12
La prensa internacional exulta... “El sector financiero brasileño apoya a la candidata presidencial Marina Silva”
2874 lecturas

2014-09-02
El blablá que bajo otros cielos llaman cháchara
2946 lecturas

2014-08-19
Yo soy el descueve (y es poco decir...)
2985 lecturas

2014-08-04
CODELCO: entre latrocinios y recapitalización
1939 lecturas

2014-07-22
Deus ex machina
1979 lecturas

2014-07-19
La reforma tributaria de Andrés
1751 lecturas

2014-07-14
Cómo hacer tortillas sin quebrar huevos (sin juego de palabras...)
2174 lecturas

2014-06-30
Oh... Boy!
1862 lecturas




Hay 32 usuarios visitando www.generacion80.cl

òltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA