Columnas
2015-12-04
2297 lecturas

Luis Casado
especial para G80

The revolving crisis

Ya conoces los créditos revolving: un banco generoso te propone un monto fijo que puedes gastar como te salga de las narices. Luego, cuando logras pagar una parte, el monto pagado se reinstala como crédito disponible de tal modo que el crédito se eterniza. O más bien te eternizas tú como deudor recurrente, “firme este papelito”, una modesta tasa de interés mediante hete aquí empujando cuesta arriba como un moderno Sísifo.

No, Sísifo no jugaba al fútbol ni fue alero derecho del Barça. Sísifo se hizo famoso en un deporte cuya popularidad desapareció hace lustros: el transporte, cuesta arriba y a mano limpia, de rocas de gran tamaño. En Grecia para más señas.

Pasa que era un pillín, y por eso los dioses le condenaron a la ceguera – tú ya sabes: los dioses ciegan a quienes quieren perder – y a empujar un peñasco así de grande por la ladera una montaña, hasta la cima. Justo cuando Sísifo llegaba a la cumbre, el peñasco rodaba hasta el valle, y Sísifo debía mamarse todo el laburo de nuevo. Todo se repetía y Sísifo debía recomenzar eternamente su camino no del calvario, sino de la roca.

Como habrás pispado a la primera, en la mitología griega Sísifo representa – de forma metafórica – el esfuerzo inútil e incesante del hombre. Años más tarde, pensando en el personal, Albert Camus escribió un ensayo filosófico titulado justamente así, “El mito de Sísifo”. Allí Camus desarrolla la idea del "hombre absurdo", que se muestra perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. O del hombre un pelín asopado que, incapaz de entender el mundo, se confronta en todo momento a esa incomprensión.

¿Y ahí? Nada, que servidor pensó que a través de esta parábola – el Señor, para ser más fácilmente comprendido por las modestas y sencillas personas que se le ponían a tiro a escuchar su Palabra, solía expresarse en parábolas – le sería más fácil explicarte las razones por las que estamos hasta el pihuelo (o pihuela, que en la materia las opiniones de los tratadistas divergen) sin avizorar la forma de salir de esta.

Alguna vez te expliqué que desde los albores del siglo pasado se impuso la costumbre de pagarte poco, práctica asociada a la manía de hacerte gastar tanto como sea posible y de preferencia más de lo que ganas, todo ello identificado como un comportamiento patriótico: tu pinche aporte al desarrollo del país.

Si por azar te quedan algunas moneditas – lo que llaman calderilla o metralla – te incitan a donarlas a alguna obra caritativa, una teletón, en fin, tú ya sabes.

Para hacerte gastar más de lo que ganas, esencialmente en cosas que no necesitas, inventaron dos inventos maravillosos: la publicidad y el crédito.

La primera te hace comprender hasta qué punto te urge adquirir vainas de las cuales hasta ese momento ignorabas la existencia y sin las cuales a partir de este momento no puedes existir.

El segundo te permite comprar lo que te quieren vender con cargo a salarios futuros, evitando así que puedas incurrir en el craso error de desear un aumento de tu pijotero salario en la esperanza errada y pueril de incrementar tu poder adquisitivo. Para aliñar un poco el segundo invento, cuestión de darle fundamento y salero, lo adornaron con un detallito del que ya conoces el picor y el gustillo amargo: los intereses.

Ya ves todo lo que han hecho por ti, y ni siquiera te habías enterado. Sácate el sombrero y saluda.

El mundo armonioso y tranquilo con el que soñó el Hombre desde los albores de la Humanidad se encontraba así al alcance de la mano. Sin embargo no faltó el descreído, el aguafiestas, el impío e irreverente crítico que nunca falta, conocido en el campo de flores bordado como el tipo que practica micciones encima del barbecue, que aseguró que tal sistemita adolecía de un pequeño desequilibrio, una poquedad si quieres, una nadería, un granito de arena en los aceitados y pulidos rodamientos que terminaría por chivarlo todo.

A fuerza, dijo, de acumular crédito – deuda – para consumir una masa creciente de porquería inútil, podría darse el caso eventual – que conlleva una probabilidad que tiende a cero pero sin llegar a ser cero, como en el cálculo infinitesimal – de una morosidad en los pagos, o bien simplemente de una cierta renuencia al consumo, para no mencionar la aún menos probable incapacidad en que pudiésemos terminar por caer, de seguir atragantándonos con basura.

En un mundo cuya productividad no cesa de crecer, acompañada de una creatividad sin límites para crear artículos dispensables, terminó por producirse el desequilibrio anunciado por el desequilibrado aquél. Al fenómeno le llamaron crisis, en la esperanza algo infundada que se comportaría como los síntomas de algunas enfermedades que, luego de pasados los peores trances, remiten.

Y allí se produjo lo que te contaba más arriba: la condena de los dioses, el mito de Sísifo, el crédito revolving, que terminó por transformarse en una crisis revolving a la que estamos encadenados sin saber como entramos en ella ni como salir de una puñetera vez.

A pesar de los denodados esfuerzos de autoridades que distribuyen bonos de 40 lucas, de empresas que se rajan con un pinche aguinaldo de veinte, de la banca y toda suerte de instituciones financieras que te atosigan con mensajes esperanzadores de tipo “le hemos pre-aprobado un crédito”, “compre hoy y pague después”, “ahorre comprando gracias a un jodido descuento” y otras genialidades del mismo género, el personal no logra consumir toda la excremencial masa de productos que sale de las fábricas chinas.

Peor aún, no logra pagar las deudas acumuladas. Ergo, las crisis suceden a las crisis, de ahí que sean revolving…

Pero nos queda la “luna de miel”. Si no lo sabías, así llaman los períodos en los que los enfermos del mal de Parkinson experimentan lo que no me atrevo a calificar de leve mejoría. Digamos una cierta estabilización del temblequeo.

Esa “luna de miel” llega con las navidades que acá – anda a saber por qué – llamamos la pascua, y las fiestas de fin de año. Período fasto para el consumo y el crédito, un respiro para la crisis, un instante de abandono, dos chupadas a un porro de hierba de la buena, que podemos confundir con un soplo de felicidad.

Albert Camus, en su ensayo, asegura que Sísifo vive tal segundo de felicidad, cuando llega a la cima, antes de que el peñasco se venga guarda abajo. Es sólo un instante. Sísifo, como el personal, es ciego, no ve su entorno, pero puede imaginarlo. “Uno debe imaginar feliz a Sísifo”, concluye Albert Camus.

Por mi parte, gracias a mis gafas y a una dosis de ubicatina cotidiana, veo caer el peñasco…

Tómese lo que precede como mi modesta contribución a la alegría que traen consigo los cuentos, las fábulas y los villancicos de navidad. ¡Aleluya!

Luis Casado

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validación) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



1.131.795 lecturas en total tienen las 471 columnas de Luis Casado con 2.403 lecturas en promedio por columna
Columnas de Luis Casado
2017-08-07
El modelo democrático Vaticano
2007 lecturas

2017-08-03
Venezuela in chaos - What the world should do
2760 lecturas

2016-08-12
Lógica implacable
3093 lecturas

2016-08-02
La payasada de los "stress tests"
1893 lecturas

2016-06-24
Great Britain quits… So what?
2348 lecturas

2016-05-25
Reforma laboral
2506 lecturas

2016-05-18
Vivimos en un mundo peligroso
2459 lecturas

2016-05-16
Las mentadas clases medias
2220 lecturas

2016-05-03
La triste verdad…
2171 lecturas

2016-04-15
SOS: la teoría económica se muere
1316 lecturas

2016-04-14
Pesimismo en el FMI ¿Es grave Doctor?
2206 lecturas

2016-01-16
Problema de etiqueta
2549 lecturas

2016-01-06
De la dificultad de nacer. La previsible evolución del jaguar sudamericano
2816 lecturas

2015-12-24
Dime quién es tu ministro de Hacienda y te diré quién eres
2287 lecturas

2015-12-15
La saga de las tasas de la FED
2390 lecturas

2015-12-09
Francia: Desastres anunciados
2313 lecturas

2015-12-07
Los eminentes FDR
2358 lecturas

2015-12-04
The revolving crisis
2298 lecturas

2015-12-03
Jugando a los arúspices
2460 lecturas

2015-12-01
SOS Argentina: el mensaje a los mercados
2378 lecturas

2015-11-18
Era bueno el asado…
2315 lecturas

2015-11-12
La virguería de los PPP
2600 lecturas

2015-10-20
El curro: retorno al futuro
2496 lecturas

2015-10-14
El gran lupanar
2435 lecturas

2015-10-05
Vamos p’atrás
2377 lecturas

2015-09-24
Deutsche Qualität
2365 lecturas

2015-09-22
El corazón partío...
2334 lecturas

2015-08-31
Suelten a Bachelet...
2523 lecturas

2015-08-29
Missing
2354 lecturas

2015-08-24
¿Cuál es más peligroso?
2557 lecturas

2015-08-22
The revolving crisis
2429 lecturas

2015-08-16
Todo es mercancía
2287 lecturas

2015-07-15
La derrota de Grecia, derrota de Europa
2452 lecturas

2015-07-14
Un entierro de primera clase
2412 lecturas

2015-07-13
Lecciones de negociación
1168 lecturas

2015-07-10
La persistencia en el ser
2638 lecturas

2015-07-01
La injusticia tarda, pero llega
2393 lecturas

2015-06-30
Grecia: derrame de hipocresía
2361 lecturas

2015-06-25
Molôn labé (μολὼν λαβέ)
2417 lecturas

2015-06-22
Los consejos de Machiavelli
2437 lecturas

2015-06-20
Nein! Griechenland wird nicht deutsch sein!
2414 lecturas

2015-06-18
Grecia: el problema no es Varoufakis
2507 lecturas

2015-06-01
Julio, la araña y el horario
2523 lecturas

2015-05-29
Terremoto en España
2421 lecturas

2015-05-24
Friedrich II der Große y el molinero
2482 lecturas

2015-05-20
Me llamó Piero
2500 lecturas

2015-05-12
Formalidad, formalismos y formalizados
1321 lecturas

2015-05-06
Eduardo Engel y el milagro de la sanación
2466 lecturas

2015-05-04
Yo trabajo…
2351 lecturas

2015-04-29
La incubadora
2566 lecturas

2015-04-27
El gato de Alicia
2466 lecturas

2015-04-08
Esos polvos trajeron estos lodos
2506 lecturas

2015-04-07
Una distancia grande, como el mundo
2584 lecturas

2015-04-06
Economía real vs economía virtual
2474 lecturas

2015-04-02
Who’s paying the bill?
2610 lecturas

2015-03-24
La gota que desborda el vaso
2454 lecturas

2015-03-17
La gota que desborda el vaso
2719 lecturas

2015-03-16
Oscar y El Yeco
2681 lecturas

2015-03-15
Selon que vous serez puissant ou misérable…
1386 lecturas

2015-03-09
La aguda visión de la Justicia
2609 lecturas

2015-03-05
Hace falta un Míster
2547 lecturas

2015-03-02
De sofismas, cinismos y perversiones
2773 lecturas

2015-02-26
Es dulce ser despreciado por los capullos
2833 lecturas

2015-02-24
En la confianza está el peligro...
2655 lecturas

2015-02-23
No hemos inventado nada
2910 lecturas

2015-02-21
Soberanía
2825 lecturas

2015-02-15
Bancos, fraude fiscal e hipocresía
3145 lecturas

2015-02-04
Leyes reversibles
3220 lecturas

2015-01-30
La pasión Piketty III
3036 lecturas

2015-01-28
Grecia: “A la hora señalada”
2936 lecturas

2015-01-27
La pasión Piketty II
2895 lecturas

2015-01-25
Europa se prepara a la victoria de Syriza
2989 lecturas

2015-01-22
La pasión Piketty
3022 lecturas

2015-01-18
La imagen, Georg Baselitz y los profetas
1883 lecturas

2015-01-14
La excepción francesa
2846 lecturas

2015-01-12
PENTA: ¿dónde está la novedad?
1744 lecturas

2015-01-08
With a little help from my friends
2774 lecturas

2015-01-07
Je suis Charlie (Yo soy Charlie)
3009 lecturas

2015-01-05
¿Mercado del trabajo, o trabajo del mercado?
2743 lecturas

2014-12-31
¡Socorro... Vuelven los rojos!
2844 lecturas

2014-12-29
La curva de Kuznets, San Mateo y la parte del león
2921 lecturas

2014-12-23
Piñera: profesor Ciruela
2828 lecturas

2014-12-18
¿Patria o Muerte? O nos hundimos en el precipicio...
2860 lecturas

2014-12-17
Las güenas malas…
3109 lecturas

2014-12-09
Capital político
2803 lecturas

2014-11-20
Se necesita economista, tratar aquí
1686 lecturas

2014-11-03
No es pura coincidencia…
3183 lecturas

2014-10-27
De nuevo la diarrea... (y el virus Ébola no tiene na’ que ver...)
3102 lecturas

2014-10-25
Mon Dieu comment suis-je tombée si bas?
1727 lecturas

2014-10-10
Nicolas Rolin
3192 lecturas

2014-09-30
We, the People...
1816 lecturas

2014-09-13
Chile... ¿paraíso del “terrorismo”?
3363 lecturas

2014-09-12
La prensa internacional exulta... “El sector financiero brasileño apoya a la candidata presidencial Marina Silva”
3102 lecturas

2014-09-02
El blablá que bajo otros cielos llaman cháchara
3188 lecturas

2014-08-19
Yo soy el descueve (y es poco decir...)
3202 lecturas

2014-08-04
CODELCO: entre latrocinios y recapitalización
2011 lecturas

2014-07-22
Deus ex machina
2046 lecturas

2014-07-19
La reforma tributaria de Andrés
1817 lecturas

2014-07-14
Cómo hacer tortillas sin quebrar huevos (sin juego de palabras...)
2250 lecturas

2014-06-30
Oh... Boy!
1923 lecturas




Hay 33 usuarios visitando www.generacion80.cl

òltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA