Columnas
2016-05-30
2151 lecturas

Volker Gutiérrez
especial para G80

El patrimonio cultural (también) emociona

Los paseantes llegaron al centro de la Plaza de Armas de Santiago y se pusieron a un costado de la fuente de agua de Orsolino (el escultor italiano que en el siglo XIX talló el mármol), llamada popularmente también “Pila de los lagartos” por los reptiles que desde sus bocas lanzan el líquido al exterior. El profesor y el curso -poco más de treinta estudiantes secundarios- escucharon atentamente lo que el guía contó sobre la historia del monumento y, como contenido extra, la explicación respecto a la inconsistencia de que en el piso de la plaza, inserta en los adoquines, haya una placa circular que indica que ahí está el kilómetro 0 de la ciudad, hito que en rigor se encuentra en el cruce de la Alameda con la carretera Norte-Sur. Así se inició una jornada escolar fuera del colegio y en medio de la ciudad, que tenía por objetivo principal visitar el Museo Histórico Nacional, en la acera norte de la Plaza, edificio que alguna vez sirvió de sede al colonial Tribunal de la Real Audiencia.

A los pocos minutos el grupo hizo su ingreso al Museo. Fue entonces que una alumna, de segundo o tercero medio, no recuerdo bien, con evidente expectación y rodeada de un par de sus compañeras, consultó en qué parte se encontraban los anteojos de Salvador Allende. El guía, un tanto asombrado, más por la ansiedad de la muchacha que por la pregunta misma, le respondió que en la sala del siglo XX, a la que llegarían luego de revisar la muestra de los períodos anteriores. Después de una pausada procesión por habitaciones y pasillos con un sinnúmero de interesantes objetos históricos, caminata que a la jovencita de marras debió parecer una eternidad, cuando por fin ocurrió el encuentro entre la muchacha y EL objeto en cuestión, entonces el guía, el profesor y algunas otras estudiantes se quedaron mirando no los anteojos de Allende, sino la relación entre esos lentes y la visitante. En ese instante, no tan fugaz, se produjo un click o, como diríamos en jerga digital, un link.

¿Qué es, entonces, aquello que festivamente celebramos el último domingo de mayo y que llamamos “patrimonio cultural”? Pues, intento responder, eso que ocurrió entre la alumna y los anteojos de Allende en el Museo: un vínculo, una relación especial entre un observador y un bien observado (en este caso un bien material, tangible, pero que también puede ser un bien inmaterial). Más allá de los ejercicios de conceptualización, necesarios y certeros por lo demás, que orbitan en torno a la idea de una selección de lo mejor de lo nuestro que nos conecta con un pasado y que nos refiere identidad, esta vez apuntaré a la dimensión de lo patrimonial que tiene que ver con la sensibilidad que genera o promueve en las personas.

En la historia narrada al principio, la estudiante al encontrarse con los anteojos recuerda (recordar, etimológicamente, es volver a pasar por el corazón). Y, en este caso, es notable la evocación que logra un objeto pequeño, destrozado incluso. Ese artefacto la hace recordar y, de alguna manera, la transporta de época, de lugar y la hace vivir quizás lo que ni el más avanzado de los cines de tres dimensiones lograría. Entonces, el patrimonio es aquello que te empapa de historia, de personas antiguas, ya no existentes, pero no ajenas a tu propia historia y a la historia de los tuyos (tu familia, tu entorno próximo, tu grupo etario, tu clase, tu gente, tus compatriotas, tu mundo). Y todo aquello se produce en un momento relacional, que puede ser breve o quizás no, en que lo observado (o escuchado o leído u olido o saboreado) nos mueve las fibras más íntimas. Ese momento nos transporta a un tiempo que puede que no lo hayamos vivido directamente, pero que sentimos que nos pertenece, que es nuestro, que nos representa y que también nos explica lo que somos hoy. Ese instante, cuando se produce el “click”, lo puede provocar tanto el Palacio de La Moneda como La Piojera; la presentación de un organillero como la degustación de un curanto; la vista de la antigua salitrera de María Elena como la lectura de “Martín Rivas”; la visita al Patio de los Disidentes en el Cementerio General de Santiago como escuchar “La pirilacha”; ojear el primer número de “Condorito” como ingresar al Museo Colonial de la iglesia de San Francisco. Luego, el patrimonio cultural, además de identidad, de memoria, de historia, de pasado, es también emoción. La emoción de saberse, de sentirse, de unirse, de reflejarse, de encontrarse… con otros. Ya no se palpa soledad y entonces se hace patente una de las características más interesantes de las personas: el ser gregarios, aquello de que vivimos en comunidad porque de otra forma no podríamos subsistir como especie.

Ahora, no todo bien tangible o intangible produce esa emoción y dicha conexión. En términos individuales puede ser relativamente fácil determinar qué seleccionaremos como importante del pasado personal (y que nos emociona). Pero cuando ese ejercicio es grupal el asunto adquiere mayor complicación. Justamente, uno de los puntos conflictivos del patrimonio es quién(es) y desde qué lugar se realiza el tamizado que consagra a los bienes patrimoniales. Comprenderán ustedes que alguna diferencia habrá entre un hincha de Cobresal y uno de Rangers de Talca al momento de elegir a los jugadores para la selección chilena de fútbol. Si, por ejemplo, se revisan todas las estatuas dedicadas a personajes de la historia nacional dispuestas en lugares públicos del país, creo que no será extraño que la balanza se incline abrumadoramente por hombres, políticos, militares. Por tanto, he ahí una tarea pendiente en Chile en esta temática del patrimonio cultural: no solo los edificios bonitos nos emocionan al punto de conectarnos con el pasado; ni solamente el sacrificio de un prócer o su cotidianeidad desconocida. La discusión hace un tiempo que está presentada. La mesa está servida.

Volker Gutiérrez 29 mayo 2016

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validacin) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



103.484 lecturas en total tienen las 41 columnas de Volker Gutiérrez con 2.524 lecturas en promedio por columna
Columnas de Volker Gutiérrez
2017-08-09
El rey de oros
1425 lecturas

2017-07-27
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til
1824 lecturas

2016-07-26
Valparaíso, un futuro con raíces en el pasado
3603 lecturas

2016-07-12
La Alameda debe ser una delicia ciudadana
1874 lecturas

2016-06-14
Vivir de la nostalgia o "no te quedes en el pasado, nena’
2309 lecturas

2016-05-30
El patrimonio cultural (también) emociona
2152 lecturas

2015-02-04
Viajar la ciudad
2713 lecturas

2014-07-24
En mi calle
2271 lecturas

2014-01-24
Presencia urbana del Perú en Santiago de Chile
1711 lecturas

2013-03-07
Plaza de la Justicia...
1597 lecturas

2012-06-22
Ya no será lo mismo volver a Valdivia (es que ''me aprieta la camisa'')
2182 lecturas

2011-07-22
Milagro en la Alameda
2285 lecturas

2011-06-17
Lugarizando la memoria: Joan Baez en Ñuñoa, Chile
2520 lecturas

2011-03-08
Las patronas del 8 de marzo...
2428 lecturas

2010-11-23
Historia, futuro y... tecnocracia...
2222 lecturas

2010-08-31
El Huáscar y las campanas
2255 lecturas

2010-08-02
Leyendo (en/de) la ciudad
2396 lecturas

2010-07-26
De feriados, fiestas y homenajes
2244 lecturas

2010-06-16
No tan sinónimos
2155 lecturas

2010-06-02
Los reyes del cholguán
2224 lecturas

2010-05-22
Con K… de Kulzcewski
2566 lecturas

2010-04-14
Extranjeros en sismos chilenos
2223 lecturas

2010-04-10
La justa ciudad
2072 lecturas

2010-02-12
12 de febrero: cuádruple aniversario...
2358 lecturas

2010-01-29
Patrimonio de exportación
2359 lecturas

2009-12-22
Martín Rivas: ciudad, literatura y… teleseries
3240 lecturas

2009-10-29
No hay mal que dure cien años... ni deuda que no se pague...
2750 lecturas

2009-09-02
Cerro Santa Lucía, un espacio para la diversidad
2427 lecturas

2009-08-19
Independencia y cultura: 196 años de la Biblioteca Nacional
2378 lecturas

2009-07-08
RECORRER SANTIAGO LITERARIO
2993 lecturas

2009-05-14
Santiago necesita más espacios públicos… sin rejas...
2312 lecturas

2009-04-03
La República en un bello barrio
2329 lecturas

2009-03-24
Santiago con ojos de gringa…
2863 lecturas

2009-02-12
Una canción para Santiago
4705 lecturas

2009-02-05
La identidad recreada en Violeta Parra
2924 lecturas

2008-12-22
Un tufillo recorre la plaza
2600 lecturas

2008-12-17
¡Tramoyistas del mundo, uníos!
3570 lecturas

2008-10-17
El pasado que no deja de pasar... (o la porfía de Diego Portales)
2468 lecturas

2008-08-20
El verbo también se conjuga en pasado
2765 lecturas

2008-07-03
En el centenario de Casa Grande
2815 lecturas

2006-03-24
La Idea De Que El Mercado Tiene La Solución Para Todo Es Una Farsa
4377 lecturas




Hay 18 usuarios visitando www.generacion80.cl

ltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA