2008-06-27 1925 lecturas
Orlando Caputo y Graciela Galarce
especial para G80
En el centenario de Allende sus últimas palabras y el cobre (2)
En la primera parte, hicimos un breve recuento desde la propuesta de nacionalización del cobre de Salvador Allende, en el programa de su primera candidatura a la Presidencia del país en 1952, hasta la nacionalización del cobre el 11 de julio de 1971, y el control total por parte del gobierno de Allende de las empresas nacionalizadas.
Iniciábamos esa primera parte señalando: “En los últimos años, los recursos del cobre han sido utilizados para resolver parcialmente los graves problemas, conflictos y movimientos sociales, así como los daños causados por los embates de la naturaleza que han azotado al norte del país, y recientemente, con la destrucción de la ciudad de Chaitén por las erupciones volcánicas. Sin esos recursos, la explosión y crisis social sería profunda. Esto demuestra la importancia de la nacionalización del cobre realizada por Salvador Allende. Sin embargo, a pesar de la importancia para Chile, jamás se menciona por parte de las autoridades de gobierno, de los dirigentes políticos y en los medios de comunicación, que estos recursos hoy están disponibles gracias a la nacionalización del cobre. Esta es parte de la descomposición y corrupción de la política chilena actual”
En esta segunda nota, analizamos la administración chilena de las empresas nacionalizadas hasta los primeros días del golpe militar de 1973.
1. Inmediatamente publicada la nacionalización del cobre en el Diario Oficial, -cinco días después del Acuerdo en el Congreso en Pleno-, el Estado tomó inmediatamente el control total de los yacimientos y empresas nacionalizadas, nombrando a profesionales chilenos de la mismas empresas en los más altos cargos en los departamentos de las empresas: minas, concentrador, fundición, refinería, y diferentes profesionales y trabajadores de las mismas empresas en los directorios de ellas.
2. La preocupación por el éxito de la nacionalización del cobre era prioritaria para Allende. En la Moneda se realizaron reuniones de evaluación de la nacionalización del cobre con los ejecutivos de Codelco y de las empresas con la presencia del propio Presidente y coordinadas por su asesor económico Jorge Arrate, quien posteriormente asumió la Vice Presidencia de Codelco como sucesor de Max Nolff
3. Comenzó una labor titánica. Se trataba de elevar la producción superando los escollos derivados de los incumplimientos de los planes de expansión, del “floreo” de las minas y del éxodo de los técnicos extranjeros, estimulados por las compañías norteamericanas. Dos informes técnicos internacionales confirmaron las denuncias: la situación de los minerales era preocupante, y era urgente adoptar medidas de emergencia. Así se hizo.
4. Las administraciones extranjeras promovían una amplia división y segmentación en el trabajo y en la vida en los campamentos entre los ejecutivos, los supervisores y los trabajadores. El entusiasmo que generaba la nacionalización del cobre permitió crear un nuevo clima sustentado en una creciente armonía entre ejecutivos, técnicos y trabajadores. Sin embargo, como toda transformación que involucra conductas humanas, no estuvo exenta de dificultades y desconfianzas. Poco a poco, se fueron superando y paulatinamente se implementaron mecanismos de participación de los trabajadores en la elaboración de los planes de producción con sorprendente éxito en Andina, Salvador y Chuquicamata. La motivación y el entusiasmo era tal, que se organizaron trabajos voluntarios en las diferentes Divisiones con participación de los trabajadores y de la comunidad.
5. La producción de cobre fue mayor que antes de la nacionalización. Al cumplirse un año de la misma, el gerente general de Chuquicamata, David Silberman, respondió en El Mercurio a críticas que afirmaban que los aumentos de producción eran insuficientes: “Se ha sostenido además que estas cifras (las de producción) deberían haber sido superiores porque se habrían efectuado grandes inversiones en los planes de expansión. Efectivamente, estos planes existieron y el país aun los está adeudando. Pero las cifras en que se habían señalado como sus metas no corresponden a la realidad física técnica. Hay evidencias de muchas fuentes externas y de los propios ingenieros de la empresa que señalan que las instalaciones para tratar el mineral sulfurado no son capaces de dar más que el promedio mensual normal obtenido en 1971, lo que está muy lejos de la meta anunciado hace años y justamente ahora estamos efectuando inversiones adicionales para el mejoramiento y expansión de estas nuevas instalaciones”. Silberman añadía detalles técnicos y se extendía en el tema de las relaciones con los trabajadores en las cuales reconocía la existencia de retrasos y en la participación de los jóvenes técnicos, cuya edad promedio era de 31 años. Terminaba orgullosamente afirmando lo siguiente: “La conclusión es una sola: cifras más, cifras menos, problemas más, problemas menos, los chilenos se la han podido. La nacionalización es un éxito, pese a quien pese”.
6. Las cifras muestran el aumento sostenido de la producción en la Gran Minería en esos años.

7. Se incentivó la investigación científica y tecnológica, en muchos aspectos, incluyendo ciencia básica y aplicada, en la institución en el Centro de Investigaciones Mineras y Metalúrgicas (CIMM), institución estatal. El CIMM apoyó la investigación en diversas universidades, e incluso, de profesionales militares. Se establecieron programas de apoyo para la producción en Chile de múltiples productos que se usan en la minería. Se establecieron convenios de abastecimiento de la Gran Minería con industriales y empresarios chilenos. En las diferentes Divisiones de las empresas nacionalizadas se iniciaron nuevos proyectos de ampliación.
8. Las condiciones en la vida cotidiana y en el trabajo en los campamentos mineros son difíciles e inhóspitos. Por lo anterior, la orientación del gobierno de Allende a las empresas fue la elaboración con participación de los trabajadores y de las comunidades el desarrollo de actividades culturales y de recreación. Al mismo tiempo que se ampliaron las actividades de educación, de atención de salud y de mejoramiento de las condiciones medioambientales.
9. Entretanto, la nacionalización siguió su curso mediante la determinación de las indemnizaciones, que correspondió hacer al Contralor General de la República. Una vez determinada, correspondía al Presidente de la República ordenar deducir de las mismas las utilidades percibidas por las compañías más allá de las consideradas normales. Todo esto de acuerdo a la norma constitucional aprobada por la unanimidad del Congreso. Como las utilidades excesivas eran muy elevadas, las deducciones fueron, por lo tanto, elevadas. Kennecott y Anaconda no recibirían retribución del Estado de Chile. Sí, la recibiría en cambio, Cerro Corporation, dueña de Andina, la que estaba comenzando su etapa de producción. Tanto la indemnización como las deducciones fueron apeladas por las compañías norteamericanas y por el Estado, ante el Tribunal Especial del Cobre integrado por un ministro de la Corte Suprema, un ministro del Tribunal Constitucional, y un ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, el Presidente del Banco Central y el Director del Servicio de Impuestos Internos. El Tribunal Especial del Cobre falló en contra de las compañías, por cuatro votos contra uno.
10. Más allá del camino judicial en Chile, las compañías emplearon otras armas. En complicidad con el gobierno del presidente Richard Nixon, Estados Unidos estableció el tema del cobre y la nacionalización como el obstáculo principal que impedía relaciones normales con Chile. Presionó a fondo. Provocó una gran disminución del precio del cobre en el mercado internacional. Hubo un bloqueo de hecho a la exportación de repuestos e insumos para la minería chilena. Se cumplía la amenaza del embajador Korry que antes de que Allende fuera Presidente advertía que “ni un tornillo ni tuerca” llegaría a Chile si se nacionalizaba el cobre en condiciones no satisfactorias para las compañías. Los préstamos a Chile cayeron en picada casi hasta interrumpirse por completo. Las compañías recurrieron a los tribunales europeos para embargar el cobre producido por las empresas nacionalizadas que se exportara a países de Europa Occidental. Sus demandas fueron rechazadas. A pesar del boicot en esos años la producción de cobre aumentó como ilustramos anteriormente.
11. Con el Golpe Militar la represión en las diferentes Divisiones fue muy drástica. La ‘Caravana de la Muerte’ concentró su atención en Potrerillos, en El Salvador y en Chuquicamata, asesinando a decenas de trabajadores y ejecutivos de las empresas. mineras. Mencionamos el asesinato del Presidente de la División El Salvador, el ingeniero Ricardo García, quien era muy admirado por el propio Presidente Allende; el asesinato del joven dirigente sindical de esta División, Benito Tapia. En Chuquicamata, asesinaron al Presidente de la empresa, el ingeniero David Silberman, quien por su gran capacidad había sido trasladado desde su puesto de alto ejecutivo de ENAMI a Chuquicamata, la principal empresa nacionalizada del cobre. En Chuquicamata asesinaron al ingeniero Haroldo Cabrera; al abogado y periodista Carlos Berger.
12. En 1974, la dictadura indemnizó en cientos de millones de dólares a las empresas norteamericanas, para corresponder al compromiso y apoyo del gobierno estadounidense al derrocamiento de Allende, y como prerrequisito para recuperar la confianza de los inversionistas extranjeros. La relación entre la nacionalización del cobre, Estados Unidos, la ‘Caravana de la Muerte’ del General Arellano Stark, las indemnizaciones pagadas por Pinochet y sus fondos y recursos ilícitos en el extranjero deben ser investigados.
13. Para finalizar esta nota, ampliamos el párrafo final de la primera nota:
“La desnacionalización del cobre es una traición a la historia y a su pueblo. Es una traición a la sangre chilena derramada en la lucha de los trabajadores antes de la nacionalización y por la sangre de los asesinados por la ‘Caravana de la Muerte’ en Dictadura. De nuevo las empresas extranjeras controlan el 70% de la producción y de las exportaciones de cobre en Chile.
14. “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor."
Las últimas palabras de Allende proyectadas a la actualidad y al cobre, como el ‘Sueldo de Chile’, -como él lo denominó-, adquieren un significado adicional en el centenario de su nacimiento este 26 de junio, ya que son los propios partidos que aprobaron la nacionalización del cobre los que han concretado la desnacionalización.
Orlando Caputo, Economista, Representante de Allende en el Comité Ejecutivo de Codelco Graciela Galarce, Economista y ex funcionaria del Banco Central de Chile
En estas notas hemos utilizado los documento ‘La Nacionalización del Cobre’ y el nuestro ‘ La Nacionalización del Cobre realizada por Salvador Allende y su Desnacionalización en Dictadura y en los gobiernos de la Concertacion’ publicados en el libro “Salvador Allende. Presencia en la Ausencia”, de LOM Ediciones/CENDA, 2008
Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009):
¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validación) o con cuenta de Facebook.
(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios |
|