Columnas
2010-01-23
2445 lecturas

Ángel Saldomando
especial para G80

Que 20 años no es nada

Chile acaba de vivir su quinta elección presidencial desde el fin de la dictadura en 1990. Como lo anunciaban las previsiones ganó el candidato de la derecha Piñera con 51.6% y perdió Frei de la concertación con 48.3. Con ello se terminan 20 años de gobierno de la concertación, algo único en América Latina. La derecha vuelve al gobierno el año del bicentenario por medio de las elecciones, lo que no lograba desde 1952. Las repercusiones y lecturas de lo sucedido apenas comienzan a discutirse.

Estabilidad ante todo

Los resultados se conocieron dos horas después del cierre de las mesas, se proclamó rápidamente al vencedor, no hubo contestación alguna, la presidente saliente y el candidato perdedor saludaron al ganador. Coincidieron en señalar la estabilidad política de la democracia, la normalidad de la alternancia, los resultados confiables y rápidos de la elección y el traspaso ordenado del gobierno que se realizará hasta el mes de marzo. Todo estas declaraciones se resumían en una sola “la tradición republicana” de Chile se respeta.

Los principales dirigentes políticos señalaron que Chile ganaba mucho con esto, se distancia de la debilidad institucional de América latina, dado que además acaba de ingresar a la OCDE. Y por sobre todo, confirma su imagen internacional de país estable. Este parece ser  el principal valor político en Chile frente a cualquier otra consideración. Y sin embargo, las hay: Económicas porque el país es más rico que nunca y redujo la pobreza, aunque la distribución del ingreso es infame y la gente está endeudada hasta el cuello, perdiendo hasta la camisa si entra en mora o no paga. Políticas porque hay elecciones y alternancia, pero una democracia restringida con acuerdos políticos que han mantenido la herencia de la dictadura de hace 20 años y el lento progreso en la justicia y reparación de las victimas. Sociales porque pese a la enorme masa de programas compensatorios, muy pocos transformados en derechos, están expuestos a empresas depredadoras en salud, educación, vivienda, jubilación y ambiente, mientras que los trabajadores carecen de poder de negociación equilibrado con las empresas. Y finalmente, Étnicas porque si bien, se reconocieron reivindicaciones indígenas, estas están apretadas entre la represión y una ausencia de política real.

Por su parte, la “tradición republicana” es en realidad una formalidad arduamente construida, en base a la continuidad reciente de los gobiernos de la concertación. Para ello, habría que ignorar la propia historia, las asonadas militares de los 90, la pervivencia de Pinochet hasta hace poco, los poderes fácticos en la economía y la política. Mas retrospectivamente, ninguna de las 4 constituciones de la historia de Chile, han sido formuladas y aprobadas democráticamente. La última, la vigente, se hizo en dictadura con intimidación, fraude y sin padrón electoral.

Todo esto es sabido en Chile, lo sabe la clase política, los intelectuales, la iglesia, cualquier ciudadano común. Estas son las dos caras de Chile, bajo el orden y la estabilidad, con un electorado envejecido y ochocientos mil nuevos votantes que no conocieron la dictadura.  
 
Las lecturas del triunfo y de la derrota

La derecha ganó  por una diferencia de 3.2% una diferencia de 223 mil votos. No tiene mayoría en las cámaras y la imagen que aparece es la de un país partido en dos. La victoria parece menor, pero las lecturas del desenlace electoral discrepan en su significación y en su perspectiva.

El triunfo desde la derecha es leído en una doble clave. Por un lado, se la traduce como la normalización definitiva del país con la alternancia política y también, como la relegitimación de la derecha económica y política, estigmatizada por su pasado dictatorial. La derrota de la concertación se explica como fruto del desgaste y la necesidad del cambio; dos aspectos que fueron centrales en su campaña.

La derrota de la concertación  es leída desde el campo progresista de manera más contradictoria. La versión más tibia la explica por la pérdida de su capacidad de renovarse y de canalizar las nuevas y crecientes demandas. Sin embargo, el triunfo de la derecha es leído también en una doble clave. Para el sector dominante de la concertación, aún reconociendo el desgaste defiende su balance modernizador y traduce la llegada de la derecha al gobierno, como la de los adversarios en la gestión de un marco político y económico donde deben mantenerse continuidades y acuerdos políticos. No es casual que en su campaña la concertación haya acentuado las diferencias solo en la segunda vuelta, ante la inminencia de la derrota y para captar el voto crítico y de la izquierda.

Este último sector representó alrededor de un 26% en primera vuelta y parte de él llamó a votar nulo, aunque terminó en gran parte apoyando a la concertación en la segunda vuelta. Le enrostra no sólo desgaste, le agrega una lista de renuncios acomodaticios con la derecha, corrupción, nepotismo y prebendas. Entre dientes reconoce algunas mejorías en el balance, pero las deja de lado frente al pecado mayor: no haber desmantelado el modelo económico y político de la dictadura.

Está claro que se cerró una etapa histórica y que ello, era necesario. La paradoja es que un gobierno considerado exitoso, cuya presidente termina con 80% de aprobación termine con la derrota de su propia coalición.  Aparece la tara mayor de un ejercicio prolongado del poder: auto complacencia, inmovilismo y senilidad.

Una nueva etapa

Con la llegada de la derecha Chile quedará más expuesto en sus dos caras. Mientras que la agenda postergada y que estaba emergiendo: la constitución dictatorial, la democracia restringida, la represión, la educación, la salud y los fondos de pensiones, la legislación laboral, el problema ambiental, étnico, la desprotección de los ciudadanos y los consumidores frente al mercado,  deberá encontrar nuevas condiciones para su desarrollo.

Lo que está en juego ahora es la reestructuración del campo progresista y el eje programático que lo sostendrá. Por ahora, los ajustes de cuenta, el descuelgue del sector critico, la pérdida de un elemento cohesionador y ordenador como es el ejercicio del gobierno ejercerán su impulso centrifugo. El sector crítico no puede rápidamente construir una hegemonía sustitutiva ni la capacidad de superación de la concertación puede recomponer una alianza que hasta ahora, había cubierto y controlado políticamente toda la expresión del progresismo.

El riesgo es la fragmentación, la descomposición y la desmoralización, a lo que se puede adicionar el factor represión más desembozado aún.

La derecha ahora en el gobierno y los núcleos conservadores que hegemonizan la concertación continuarán apostando por la estabilidad. Ello puede dar lugar a nuevas configuraciones políticas que terminen ampliando la base centrista de la derecha que la concertación había capturado y con ello se ganan elecciones. La derecha lo sabe y tiene su oportunidad.

La necesidad de una nueva mayoría progresista renovada, es algo que sólo se visualizó  en los últimos años a medida que la agenda de la concertación tocó  sus límites, al enfrentar los aspectos más estructurales del modelo. La izquierda extra concertacionista, había jugado un papel en ese sentido, pero limitado. Se debe reconocer que esto estaba alimentado en parte, por la conciencia inconforme dentro de la concertación y ello le daba algún un grado de interlocución a todo el campo progresista, hacia adentro de la concertación y en alguna medida hacia el gobierno. Ahora esto también se ha perdido.

Desde la llanura la interlocución será aún más difícil y los movimientos sociales no tienen la fuerza frente a la capacidad de cualquier  gobierno para marcar la pauta.

Los movimiento que despuntaron en la mitad del gobierno de Bachelet, estudiantes, obreros, empleados públicos y mapuches, constituyeron un revelador importante de la necesidad de renovación, pero tampoco han sido más, que sus propios limites  sectoriales.

Chile no tiene un escenario de radicalización por delante aunque algunos apuesten a esa evolución, en una visión muy reduccionista, con la derecha en el gobierno. Chile ha desarrollado un proceso de modernización conservador, administrada en sus límites progresistas y todo intento de ampliarlos, pasa por hacer una nueva mayoría política progresista. En ella habrá no sólo que integrar a los excluidos, ello no alcanza, habrá que redefinir alianzas, contenidos y construir nuevas capacidades de representación y movilización.

Una tarea que tiene por delante cuatro años más, después de los 20 que llegaron a su fin.

Ángel Saldomando
Enero 2010



Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validacin) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



174.505 lecturas en total tienen las 77 columnas de Ángel Saldomando con 2.266 lecturas en promedio por columna
Columnas de Ángel Saldomando
2017-08-10
Venezuela: crisis para todo uso
3156 lecturas

2017-08-09
Crisis DC: el partido fiorentino
2940 lecturas

2017-08-01
Aires Irrespirables
2443 lecturas

2016-06-20
Un debate en curso: Sobre la Constituyente
1970 lecturas

2016-05-12
Chiloé: metástasis de un modelo agotado
2144 lecturas

2016-05-09
De Aysén a Chiloé
2138 lecturas

2016-01-21
La licuadora
2377 lecturas

2015-10-07
Revelaciones tardias
2079 lecturas

2015-08-05
La guerra de los diagnósticos
1408 lecturas

2015-07-06
Sísifo se cansó
2366 lecturas

2015-04-21
Chile estrena: las instituciones bikini
2431 lecturas

2015-04-08
La casta en su laberinto
2524 lecturas

2015-03-05
Tocar el fondo
2440 lecturas

2015-01-24
Gobiernos progresistas: el vaso ¿medio lleno o medio vacío?
2366 lecturas

2014-12-15
El pais de la elite
2435 lecturas

2014-09-30
Catastrofismos y pesimismos
3426 lecturas

2014-09-11
La alianza publico privada. La burbuja de la elite
2454 lecturas

2014-04-17
Cuando se quema la realidad
2346 lecturas

2014-03-20
El zorro en el gallinero
1814 lecturas

2014-03-19
Nuevas Mayorias ¿Usura o Renovación?
1915 lecturas

2014-03-12
Echeverria en el país de nunca más
1706 lecturas

2013-12-17
La vitrina y la realidad
1859 lecturas

2013-11-12
Dilemas electorales y después
1664 lecturas

2013-10-31
Las cartas sobre la mesa: programas y política
1736 lecturas

2013-09-10
Allende se invita a las elecciones
1670 lecturas

2013-09-07
¿Hacerse cargo del golpe o de la historia?
1633 lecturas

2013-07-28
De las primarias a las ultimarias
1749 lecturas

2013-07-09
La fractura
1988 lecturas

2013-05-28
Un debate necesario: sobre elecciones y perspectivas
1910 lecturas

2013-04-04
Contradicciones en torno a Bachelet: expectativas y realidades
2087 lecturas

2013-03-13
La hoja de ruta con o sin Bachelet
1989 lecturas

2012-12-19
De vida o muerte. Lucro Lacra Liviandad
2059 lecturas

2012-12-06
Fronteras externas e internas
2208 lecturas

2012-10-08
Venezuela en la mira
1921 lecturas

2012-10-03
El país entrampado
2021 lecturas

2012-09-24
El fondo de la cacerola. Malestar y cambio en la sociedad
1938 lecturas

2012-09-02
La fiebre o el termómetro. El debate sobre la encuesta Casen y la pobreza
2138 lecturas

2012-07-22
La lección paraguaya
2104 lecturas

2012-06-21
La espada de Damocles
2029 lecturas

2012-05-31
Rebelión en la granja
2093 lecturas

2012-04-16
La descentralización: ¿Trampa o refundación?
2304 lecturas

2012-03-22
Las regiones de la discordia
2151 lecturas

2012-03-15
Mirando al Sur
2089 lecturas

2012-03-07
La ceguera del poder
2182 lecturas

2012-02-26
La medida del poder o el poder de la medida
2124 lecturas

2012-02-25
Aysén II ¿Lo posible de lo imposible?
2545 lecturas

2012-02-23
Aysén o el otro país
2377 lecturas

2011-09-10
Los dilemas del movimiento social
2541 lecturas

2011-08-17
¿Y ahora qué?
2233 lecturas

2011-07-29
Legitimidad y refundación
2380 lecturas

2011-07-19
Primer round post concertación
2359 lecturas

2011-07-01
Grecia al matadero
2874 lecturas

2011-06-16
El enrarecido clima político
2378 lecturas

2011-06-08
Tendencias en la izquierda latinoamericana el amigo brasilero
2575 lecturas

2011-06-02
América Latina: La exigencia de más y mejor democracia
2302 lecturas

2011-05-07
La hora de la igualdad
2396 lecturas

2011-03-14
Un nuevo parte aguas
2353 lecturas

2011-03-11
Libia: Sacudida Mundial
2581 lecturas

2011-02-25
La Economía Política de los Mínimos
3004 lecturas

2011-02-01
El incendio se extiende a Egipto
2421 lecturas

2011-01-19
Túnez no está lejos
2430 lecturas

2010-12-14
Las dos caras de la moneda
2571 lecturas

2010-11-10
¡Alto trabajos en la vía política!
2058 lecturas

2010-10-29
Muertes Políticas
2155 lecturas

2010-10-20
Agitación en Francia
2301 lecturas

2010-10-13
Profundidades
2091 lecturas

2010-10-07
Paracaídas sin Correa
2372 lecturas

2010-09-01
El bicentenario y la copia feliz del edén
2161 lecturas

2010-05-27
¿Un Nuevo Comienzo Post Concertacionista?
2424 lecturas

2010-05-15
La deuda olímpica
2467 lecturas

2010-05-11
Crisis de Honduras: segundo round
2488 lecturas

2010-05-07
El Olimpo en bancarrota
2694 lecturas

2010-05-04
Estado de catástrofe
2423 lecturas

2010-03-12
El destape
2361 lecturas

2010-03-01
Chile a prueba
2770 lecturas

2010-01-23
Que 20 años no es nada
2446 lecturas

2010-01-10
Elecciones en Chile: ¿Fin de reino?
2450 lecturas




Hay 24 usuarios visitando www.generacion80.cl

ltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA