Columnas
2010-01-29
2359 lecturas

Vólker Gutiérrez
especial para G80

Patrimonio de exportación

En la página web del Servicio Nacional de Aduanas (www.aduanas.cl) se puede revisar una gran cantidad de estadísticas sobre el comercio exterior de Chile. Para un ignaro, como yo, aquellas cifras y denominaciones son como para marearse, por lo que sólo haré unos mínimos alcances de lo que al pasar (al voleo) pude inferir de algunos datos que espero no haber interpretado mal.

En primer lugar, que las exportaciones de Chile al resto del mundo, entre enero y diciembre de 2009, sumaron un total de 49.938,2 millones de dólares (para los curiosos, en el mismo período las importaciones totalizaron 38.826,1 millones de la moneda estadounidense). Si comparamos con el monto total de lo exportado durante el 2008 (69.095,3 millones de dólares) podremos señalar que en el año que acaba de finalizar la venta de productos chilenos al extranjero perdió alrededor de un 28 por ciento: ¿la crisis que le llaman?  

En segundo lugar, cómo no, los datos muestran que los mayores ingresos de la exportación se generan por la venta de cobre y sus derivados: poco menos de la mitad del total.

En tercer lugar, la variedad de productos que se exportan desde Chile resulta asombrosa para quien no está acostumbrado a mirar dichas estadísticas. A los consabidos metales, vinos, uvas, salmones, merluzas, manzanas, etc., se agregan, por ejemplo, despojos de animales, goma base para la fabricación de chicle, carraghenina (les dejo como tarea averiguar de qué se trata este producto de nombre tan raro), el cuestionado aspartame, calzones, preservativos y parches curita. ¿Quién lo diría, no?

Por último, alcancé a percibir que las ventas de libros al exterior en el 2009, en su conjunto, alcanzan un ingreso por algo así como 4 millones 25 mil dólares. Es decir, poco menos de un tercio que el valor de las importaciones de estos mismos productos, para el mismo período (11 millones 420 mil dólares). En este sentido, y ya que no me detuve a revisar otros productos exportados que cupieran bajo el alero de lo que genéricamente llamamos y entendemos por cultura, parece que este rubro tiene poca incidencia en las cifras (macro) económicas. Y eso seguramente siempre ha sido, es y será así. No sólo en Chile. Y, tal vez, no debería preocuparnos mucho, pues la cultura tiene una tremenda dimensión intangible en lo inmediato y transita por rieles distintos a las materias primas, las manufacturas y esas cosas.

Distinta situación ocurre cuando analizamos aquellos elementos culturales que reconocemos como propios y que nos lo agradecen en Sudáfrica, tanto como en Australia, Francia o Canadá. Tengo la sospecha que se podría hacer un no despreciable listado con creaciones autóctonas que han traspasado nuestras difíciles fronteras físicas al revisar canciones, poemas, novelas, pinturas, dichos populares, comidas o, incluso, palabras. A propósito de vocablos, una anécdota. Al final de una entrevista televisiva, al chileno Roberto Matta le piden que se despida de sus compatriotas pronunciando algunas palabras; qué dijo el singular artista: “poto”. ¿Será este término, con el sentido y uso que le damos en Chile, uno de aquellos productos culturales de exportación?

Sin duda, en nuestras tierras han nacido creadores y artistas que nos han hecho reconocibles en el resto del mundo. Entre otros, el propio Matta, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Violeta Parra, Osmán Pérez Freire, Víctor Jara y muchos más ocupan un sitial de honor en este aspecto. Y nunca les estaremos lo suficientemente agradecidos. Es cosa de escuchar “Te recuerdo Amanda” en sueco o de ver un video de los famosos tres tenores (Pavarotti, Carreras y Domingo) cantando el “Ay ay ay” para comprender lo que señalo.

Sin embargo, hay productos culturales originarios de Chile que, pese a las comunicaciones globalizadas de hoy, no hemos dimensionado como corresponde porque simplemente desconocemos las alturas a las que han llegado. Constituyen parte de nuestro patrimonio inmaterial que nos identifica ante el mundo y que es valorado en las más alejadas latitudes. Incluso, nos podemos sorprender al observar o escuchar a reconocidos personajes que lo recrean, bien allende Los Andes, como en el entorno del Mar Mediterráneo, por ejemplo.

Italia, desde siempre creo, es reconocida como una tierra en que el canto (y el del bueno) ha tenido creadores y cultores de excepción. Tanto en la música llamada docta como en la popular. En este último ámbito, quienes tenemos algunas décadas de vida (ni tanto tampoco, eh), recordamos incluso toda esa avalancha que tuvo en el Festival de San Remo su más extraordinario fomento. En ese certamen, en las décadas de los sesenta y setenta, cada año se presentaban diez o más canciones y todas se transformaban en éxitos. Lo mismo ocurría con los cantantes, fueran hombres o mujeres.  

Pues bien. Precisamente al despuntar los años setenta, en Italia se hizo reconocido en forma masiva un artista llamado Claudio Baglioni. Tanto, que su sello discográfico le pidió que grabara algunos temas de San Remo para que adquirieran mayor difusión y fama (y se vendieran más, por supuesto). Así tuvimos la oportunidad de escuchar, también en español, a este romano de nacimiento con una canción que muchos deben recordar: “No quiero enamorarme más”. Baglioni, que es toda una institución musical en Italia, también se (nos) ha dado el placer de recrear grandes temas de otros autores, como ocurre con “A salty dog”, una de las agradables composiciones del grupo inglés Procol Harum. Pero no es el único ejemplo.

En efecto. He tenido la oportunidad de ver un extracto de un programa de la televisión italiana, de algunos años atrás, en que Claudio Baglioni, con mucha emoción y acompañado de, en ese entonces, un Inti Illimani no separado (oh, paradoja), interpreta “El pueblo unido jamás será vencido”, del músico chileno Sergio Ortega. A quienes tengan la posibilidad de observar y escuchar el video que indico (subido a youtube por el usuario “toysoft”, a quien agradezco), les dejo el link respectivo:

http://www.youtube.com/watch?v=IVEue6AAUck

Hace unos meses, un amigo con el que llevamos adelante iniciativas patrimoniales, Luciano Ojeda, escribió sobre un descubrimiento que hizo de una hermosa obra: “The People United Will Never Be Defeated, 36 Variations on a Chilean Song”, del compositor norteamericano Frederic Anthony Rzewski. Ya en el título se reconoce su origen por estos lares. Se trata, ni más ni menos, de una variación para piano de la misma canción de Sergio Ortega que canta Baglioni y que se puede escuchar en Italia, México, España o Alemania: “El pueblo unido jamás será vencido”. He ahí, pues, uno de esos ejemplos de creación que, con indiscutible tinte y paternidad de un connacional, viajan y nos hacen reconocidos en el mundo. Son lo que llamo patrimonio de exportación.

Por estos días, en Chile, tal vez algunos sientan añoranza o rabia o pena al mirar el video que sugerí. No lo discuto y no es mi intención deprimir a nadie. Tampoco deseo abrir heridas ni nada de eso. Sólo pongo el acento en un hecho: hay creaciones culturales, con clara impronta local, que han trascendido nuestras fronteras, que van más allá de las clásicas referencias que solemos hacer a los artistas nacionales más conocidos, que han pasado a formar parte del inventario patrimonial de la humanidad (o buena parte de ella). Así, a Neruda, Mistral, Violeta o Valparaíso, también debemos unir estas obras que son interpretadas en los lugares más disímiles del mundo y que nos hacen, sobre todo en estos tiempos, reconocibles ante otros ojos, otros oídos, otras sensibilidades.

Ya lo indicaba más arriba. Hay productos (si pueden llamarse así) que no estarán nunca en una lista de aduanas. No sumarán ni restarán números en una balanza comercial (salvo en la cantidad de placas que crucen las fronteras o de actuaciones de algún artista en el extranjero). No. Pero, por su mismo carácter inmaterial, por su condición de alimentador del espíritu o de las esperanzas, estas creaciones culturales intangibles, que llegan y son acogidas por tan vasto público en el mundo, también forman parte de nuestras exportaciones. Y vaya que se agradece.  
 
Vólker Gutiérrez A.
Periodista / Profesor
Presidente de Cultura Mapocho
www.culturamapocho.cl

Comenta con ayuda de Facebook(*) (Habilitado el 11 de diciembre del 2009): ¡OJO! Se puede comentar escribiendo un mail (no se muestra es solo para validacin) o con cuenta de Facebook.


(*)Algunas versiones de Internet Explorer bloquean esta herramienta social, sugerimos navegar con Firefox, Safari, Opera, Chrome u otro navegador web para hacer y leer los comentarios



103.515 lecturas en total tienen las 41 columnas de Vólker Gutiérrez con 2.525 lecturas en promedio por columna
Columnas de Vólker Gutiérrez
2017-08-09
El rey de oros
1425 lecturas

2017-07-27
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til
1824 lecturas

2016-07-26
Valparaíso, un futuro con raíces en el pasado
3603 lecturas

2016-07-12
La Alameda debe ser una delicia ciudadana
1875 lecturas

2016-06-14
Vivir de la nostalgia o "no te quedes en el pasado, nena’
2310 lecturas

2016-05-30
El patrimonio cultural (también) emociona
2152 lecturas

2015-02-04
Viajar la ciudad
2714 lecturas

2014-07-24
En mi calle
2272 lecturas

2014-01-24
Presencia urbana del Perú en Santiago de Chile
1712 lecturas

2013-03-07
Plaza de la Justicia...
1598 lecturas

2012-06-22
Ya no será lo mismo volver a Valdivia (es que ''me aprieta la camisa'')
2183 lecturas

2011-07-22
Milagro en la Alameda
2286 lecturas

2011-06-17
Lugarizando la memoria: Joan Baez en Ñuñoa, Chile
2521 lecturas

2011-03-08
Las patronas del 8 de marzo...
2429 lecturas

2010-11-23
Historia, futuro y... tecnocracia...
2223 lecturas

2010-08-31
El Huáscar y las campanas
2256 lecturas

2010-08-02
Leyendo (en/de) la ciudad
2397 lecturas

2010-07-26
De feriados, fiestas y homenajes
2244 lecturas

2010-06-16
No tan sinónimos
2155 lecturas

2010-06-02
Los reyes del cholguán
2224 lecturas

2010-05-22
Con K… de Kulzcewski
2567 lecturas

2010-04-14
Extranjeros en sismos chilenos
2224 lecturas

2010-04-10
La justa ciudad
2072 lecturas

2010-02-12
12 de febrero: cuádruple aniversario...
2359 lecturas

2010-01-29
Patrimonio de exportación
2360 lecturas

2009-12-22
Martín Rivas: ciudad, literatura y… teleseries
3241 lecturas

2009-10-29
No hay mal que dure cien años... ni deuda que no se pague...
2751 lecturas

2009-09-02
Cerro Santa Lucía, un espacio para la diversidad
2428 lecturas

2009-08-19
Independencia y cultura: 196 años de la Biblioteca Nacional
2379 lecturas

2009-07-08
RECORRER SANTIAGO LITERARIO
2994 lecturas

2009-05-14
Santiago necesita más espacios públicos… sin rejas...
2313 lecturas

2009-04-03
La República en un bello barrio
2330 lecturas

2009-03-24
Santiago con ojos de gringa…
2864 lecturas

2009-02-12
Una canción para Santiago
4706 lecturas

2009-02-05
La identidad recreada en Violeta Parra
2925 lecturas

2008-12-22
Un tufillo recorre la plaza
2601 lecturas

2008-12-17
¡Tramoyistas del mundo, uníos!
3571 lecturas

2008-10-17
El pasado que no deja de pasar... (o la porfía de Diego Portales)
2469 lecturas

2008-08-20
El verbo también se conjuga en pasado
2765 lecturas

2008-07-03
En el centenario de Casa Grande
2815 lecturas

2006-03-24
La Idea De Que El Mercado Tiene La Solución Para Todo Es Una Farsa
4378 lecturas




Hay 20 usuarios visitando www.generacion80.cl

ltimas Columnas
Vengo de un pueblo pequeño... que se llama Til Til por Vólker Gutiérrez
Tierra: medio siglo de la Ley de Reforma Agraria por Manuel Riesco
2016, Venezuela en la encrucijada. La grave crisis económica, social y política por Orlando Caputo
La Codelco de Eduardo Engel por Julián Alcayaga
Venezuela: crisis para todo uso por Ángel Saldomando
Otras noticias
2017-08-01
LUN DESTACA INVESTIGACIÓN EN FUSIÓN NUCLEAR DE LA CChEN
2017-07-27
CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE LA TOMA DE LA UC
2017-07-26
OFICIALIZAN LA POSTULACIÓN DEL FÍSICO LEOPOLDO SOTO NORAMBUENA