2012-07-13 1847 lecturas
Coordinador Movimiento Generación 80, G80
Basta del circo político binominal: a construir la Via popular y de los pueblos a la constituyente social
Las recientes discusiones en el Congreso sobre el salario mínimo y sobre un proyecto de reforma del sistema electoral binominal son una nueva muestra de la incapacidad y la falta de voluntad de la elite política binominal Alianza-Concertación -y sus satélites- de hacerse cargo de las demandas que crecientemente se están levantando, desde el año pasado, desde los trabajadores, pobladores, estudiantes, ambientalistas y comunidades que se han rebelado exigiendo soluciones a sus dramáticos problemas.
La discusión sobre el salario mínimo es una nueva reiteración de un espectáculo que ya vimos durante los gobiernos concertacionistas: una puja en torno de montos miserables que resultan absolutamente insuficientes y en los que importan más el posicionamiento electoral y la defensa de las ganancias empresariales que atender las necesidades sociales fundamentales de las familias de los trabajadores. Esto último es lo que se supone debe cumplir un salario mínimo.
Ninguno de los parlamentarios de la “oposición” ha siquiera sugerido hacerse cargo de las exigencias y propuestas que han planteado distintas organizaciones, como la CUT o la Fundación Sol, que plantean montos de 250 mil y 270 mil pesos, respectivamente. Tanto los partidos oficiales de la Concertación como sus miembros oficiosos -PC, MAS, MAIZ- están interesados solamente en las próximas elecciones y no en avanzar en la agenda que está proponiendo el movimiento político-social.
Y en la votación del proyecto, “proyectito” más bien, sobre reforma del sistema electoral binominal, vimos reiterada nuevamente la falta de voluntad por avanzar en un sistema político verdaderamente representativo. La ausencia o abstención de tres diputados del llamado “Frente de Izquierda” formado por el PPD, PR y PC, es una señal política importante de que dicho “frente” es sólo una alianza electoralista oportunista y sin principios, sin ninguna capacidad de propuesta real.
Este “Frente de izquierda” de opereta está convocando a un “Encuentro de la sociedad civil y los partidos políticos” el día 14 de Julio. Se trata de un cazabobos por medio del cual el PPD y el PR, con la colaboración del PC, buscan arroparse con la legitimidad alcanzada por los movimientos sociales para sus próximas disputas electorales, usando la vieja táctica de convocar a dirigentes o ex dirigentes sociales para poner el nombre de sus organizaciones pero sin ninguna consulta a esas mismas organizaciones. Entre los convocantes a esta pantomima, aparecen además conspicuos dirigentes políticos que colaboraron con las políticas neoliberales de los gobiernos concertacionistas, como Ricardo Lagos Weber, Gonzalo Martner o el inefable Guido Girardi.
Nada de eso es nuevo: lo hemos vivido desde el año 1990. Lo verdaderamente nuevo, y lo único que puede realmente constituirse en una alternativa de cambiar la institucionalidad consagrada por la Constitución Pinochet-Lagos, es la potente irrupción de la lucha popular encarnada en vigorosos movimientos sociales, que ha ido resquebrajando el consenso neoliberal y ha planteado una serie de demandas que -como la educación pública gratuita, una vida buena y la renacionalización del cobre y todos los recursos naturales- apuntan directo contra importantes pilares del capitalismo neoliberal chileno.
La propuesta que hizo la Fundación Sol sobre salario mínimo, firmemente fundamentada en términos económicos, ha venido a añadir a la ruptura del consenso neoliberal desde el movimiento político-social la necesaria alternativa teórica frente al pensamiento único neoclásico que hermana los discursos económicos de la Alianza y la Concertación.
¡Sí, hay alternativas, otra economía es posible!
La nuestra es la misma lucha contra los dueños del poder y la riqueza que en España, Grecia, Paraguay, Quebec, México y Portugal libran trabajadores, mujeres y estudiantes.
La tarea del momento es hacer converger las distintas luchas y los distintos actores político-sociales en una fuerza y proyecto unificador y articulador de demandas que sea capaz de romper la hegemonía y la dominación de los grandes empresarios, que se expresa políticamente a través del duopolio Alianza-Concertación.
La lucha popular no ha amainado, todo lo contrario. Eso sí, se libran de manera dispersa, pero con renovado ímpetu. Ahora se han sumado los pescadores artesanales que han tomado la ciudad de Constitución; se suman también los trabajadores a través de heroicas y combativas huelgas, como las que lleva adelante el sindicato de Konecta, que actúa incluso con formas ofensivas y directas de lucha para hacer escuchar sus demandas -como la ocupación de líneas del ferrocarril metropolitano- que deben contar con toda nuestra solidaridad para que ningún conflicto quede aislado y a merced de la represión del Estado neoliberal.
Es posible y necesario hacer converger todos los caminos de construcción de un proyecto político verdaderamente distinto, desde las organizaciones de bases, desde abajo, con el pueblo. También es necesario extenderlas hacia nuevos terrenos, como el de las futuras elecciones, donde los candidatos de los movimientos sociales, muchos de ellos agrupados en el instrumento político Igualdad y otros en forma independiente, se aprestan para disputar el poder municipal al duopolio Alianza-Concertación y a poner a los municipios al servicio del movimiento social y de la construcción de un nuevo poder democrático desde abajo.
La perspectiva política es la de unificar todas las luchas y todos los espacios políticos en la dirección de levantar una Via popular y de los pueblos a la constituyente social, desde el movimiento político-social, desde los asalariados y sus lugares de trabajo, los pueblos, territorios, comunas y barrios. Como G-80, convocamos e invitamos a sumarse al próximo encuentro preparatorio de la Vía Popular.
No se trata de convocar a un ejercicio de autismo político, imaginando que podemos sencillamente dar la espalda al Estado capitalista neoliberal y a sus instituciones desprestigiadas. Tampoco de jugar a los constituyentes sino de ejercer efectivamente el Poder Constituyente ciudadano inherente a nuestra condición política de hombres y mujeres trabajadores que luchan por un mundo mejor, más justo y sin explotación, construyendo la estrategia y el plan de luchas que convierta finalmente a los trabajadores y al pueblo en Gobierno.
Es posible.
¡Que el pueblo mande¡
¡A Chile le hace falta Igualdad!
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