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2013-11-20
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19 de noviembre 1962
LA MASACRE DE LA JOSÉ MARÍA CARO: HACE 51 AÑOS, EJECUTADA POR LA FACH

Un hecho de la época presente, en la memoria de los vecinos que iniciaron `la Caro’, fue conocido como la Matanza del Ferrocarril, o la Masacre de la José María Caro. El recuerdo más extendido de la primera década en `la Caro´ está dado por el histórico incidente, cuando –en 1962– la Central Única de Trabajadores llamó a un paro nacional […], en protesta por el alza del costo de la vida, en especial por el alza del transporte público. Se hicieron barricadas en la línea del tren, las que fueron reprimidas violentamente, muriendo 8 pobladores. “Para ello, se movilizó a mucha gente que apedreaba las micros, incendiaba garitas y se prendieron neumáticos en las líneas de los trenes para pararlos. Frente a eso, el Gobierno mandó una locomotora al lugar, con soldados militares que venían en cada carro, con fusiles y ametralladores. Cuando la locomotora llegó, cerca del 10 y 11 Sur, pidieron a la gente que se retiraran. Los pobladores se negaron […] un soldado dio la orden de disparar contra este grupo de gente. Muchos cayeron en la calle frente al tren, pero otros muchos otros murieron al interior de sus casas, dado que las balas atravesaron las delgadas paredes de cholguán y de materiales livianos con que estaban construidas”, […] recuerda un poblador. Quienes no participaron el día mismo, en la matanza, sí lo hicieron en un multitudinario funeral conjunto. Este hecho marcó a muchos de los habitantes de la Población, fomentando la formación de muchas organizaciones futuras.

Violencias en la periferia de Santiago. La población José María Caro
Juan Carlos Ruiz Flores

Reproducimos el documento histórico confeccionado por los compañeros del Colectivo Cultural Hijos de La Caro, que narra mejor que nadie, los hechos de aquel 19 de Noviembre de 1962:

Reseña histórica de la Matanza de La Caro

Primero que todo y antes que nada, debemos aclarar algunas cosas para partir. Lo sucedido en nuestra población, en la José María Caro, es un hecho que ha marcado a varias generaciones, sobre todo a las que vienen antes de nosotr@s, l@s jóvenes, pues son ellas las que más "recuerdan» lo sucedido aquel día, lunes 19 de noviembre de 1962. Y esto no deja de tener un significado especial para nosotr@s, Colectivo Cultural Hijos de La Caro, pues creemos que este hito marca a sangre, tanto nuestra Historia Poblacional como nuestra propia Memoria Social.

Haciendo un poco de "memoria"

Usted, a lo mejor, se preguntará para qué hacer "memoria". Nosotr@s, desde nuestra posición y condición de jóvenes pobladores de la José María Caro, le respondemos: para saber quiénes somos, para saber por qué estamos como estamos, para saber a dónde vamos, para saber estas y muchas cosas más. La memoria, como dicen por ahí los estudiosos, sirve para reafirmar nuestra identidad `Carina´, para guiar nuestras acciones, para darle sentido a nuestras vidas, para esto y para muchas cosas más. Es por ello que, como Colectivo y como jóvenes pobladores, pretendemos –con esta pequeña Reseña Histórica de La Matanza de La Caro– rescatar uno de los hitos de nuestra Memoria Social, uno de los acontecimientos que nuestros queridos viej@s recuerdan más que nosotr@s, l@s jóvenes, pues ellos lo vivieron o bien sus papás se lo contaron. Pero, a nosotr@s casi nadie nos ha dicho qué sucedió y por qué sucedió, y nosotr@s queremos saberlo, no para llorar ni derramar lágrimas a diestra y siniestra, sino para recordarlo y contárselo a las nuevas generaciones, aquellas que tienen el derecho de saber qué sucedió y, así, este hecho y muchos más que se cometieron contra el pueblo, no queden impunes ante los tribunales de la Historia y de la Memoria.

¿Qué sucedió el 19 de noviembre de 1962?
 
Ahora bien, lo que sucedió aquel lunes, 19 de noviembre, no se puede entender sin saber un poco lo que estaba pasando en nuestro país para la década de 1960. Durante esta década, se desarrollan movilizaciones sociales, que responden a una serie de "alzas de precios y reajustes salariales» que, día a día iban afectando más al pueblo chileno, sobre todo a los más pobres de nuestro país. Ante esta situación, el pueblo respondió como siempre lo ha hecho, con paros de actividades y huelgas laborales, pues han sido las únicas armas que ha tenido el pueblo durante su historia, para hacer frente a los atropellos de los gobiernos de turno. Es así como, durante el mes de noviembre de 1962 se desarrollan manifestaciones en contra del alza de los precios y del reajuste mísero –que proponía el Gobierno– para los trabajadores chilenos.

Esto es lo que sale en el El Siglo, como titular, del día 6 de noviembre: “TODO EL PAÍS PROTESTA CONTRA LAS ALZAS”.

Las movilizaciones se efectuaron el día 7 de noviembre, y reunieron a miles de trabajadores, que protestaban en contra de las medidas gubernamentales. Sin embargo, estas movilizaciones no lograron revertir la situación en la que se veía inmerso el pueblo chileno, pues las alzas seguían y los reajustes de salarios se mantenían, como el Gobierno lo deseaba, y lo más dramático es que esta situación económica no mejoraría. Es así como el mismo diario trata esta triste noticia, que marcará el devenir económico del pueblo: ¡DESASTRE ECONÓMICO TOTAL!, subtitulando: “Ministro de Escobar anunció nueva devaluación y nuevas alzas para enero. Los liberales corcovean”.

Ante esta situación, la CUT llama a un Paro Nacional, por 24 horas, para el día 19 de noviembre, llevando como estandarte los mismos lemas: ¡NO MÁS ALZAS Y MEJORES REAJUSTES SALARIALES! El Paro comenzó a prepararse con anticipación, según El Siglo, y no tenía mayor propósito que advertir al Gobierno que los trabajadores y el pueblo no seguirían tolerando medidas económicas que afectaban su diario vivir. El Gobierno hizo oídos sordos a las reivindicaciones que exigían tanto la CUT como otras federaciones de trabajadores, y no estableció negociaciones que pudieran detener las protestas. Por lo demás, los trabajadores estaban dispuestos a llevar a cabo este paro, con el objetivo de demostrar el descontento generalizado ante las políticas económicas del gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez.

¿Pero, qué pasó el día 19 de noviembre de 1962 en La Caro?

La respuesta más fidedigna y reveladora es que en nuestra población se cometió una masacre contra el pueblo y, en particular, contra los pobladores de la José María Caro. Sin embargo, cuando se comienza a escudriñar en cómo se desarrollaron los hechos ese día lunes, "rojo» de noviembre, nos damos cuenta que la historia choca con la memoria y los testimonios reales con las versiones oficiales, pues la memoria posee olvidos, y, también, posee esa característica de que cada día que pasa se enriquece más con su propia interpretación, aunque ella esté en desacuerdo con la oficial. No obstante, les contaremos lo que nosotr@s sabemos, lo que nos han contado nuestros abuelos y abuelas, lo que nos han contado nuestros padres, ti@s ,vecin@s y amig@s; pero, también, lo que nos han contado profesores, maestros y la historia oficial. Sobre todo, lo que nosotr@s sentimos y hacemos nuestro, es decir, el dolor inolvidable y el recuerdo siempre presente.

Como señalábamos, la CUT había llamado a Paro Nacional, a lo cual respondió una parte importante de los pobladores de la José María Caro, pobladores que llevaban habitando este espacio social y humanizado no más de tres años, pobladores que venían de diferentes lugares de Santiago [es cosa que le preguntemos a nuestr@s abuel@s] y que decidieron venir a colonizar esta parte al sur de la ciudad, pobladores pobres que se echaron los trapos, ropas y pocos enseres al hombro y partieron a habitar sus humildes casas, pobladores (abuelos y abuelas en la actualidad) que no tenían ni riquezas ni empresas, tampoco negocios y latifundios, sólo anhelos de poseer su casa propia, un lugar donde ser y estar, un lugar donde hacer y construir historia.

Según la tía de un amigo, que nos envió su testimonio desde el `viejo mundo´–como suelen decir algunos–, los hechos fueron así: “La CUT había ordenado Paro Nacional, así que algunos trabajadores paraban a los que iban a trabajar”. No vamos a entrar en juicios morales y condenar a aquellos pobladores que decidieron no adherirse al Paro, pues no sabemos realmente lo qué los hacía tomar esta decisión: recordemos que en nuestra patria es común que el trabajador sea castigado, con el despido –por los patrones–, si no asiste a su lugar de trabajo.

Pero, bueno, sigamos. Según el mismo testimonio de la tía de nuestro amigo y de las propias historias que hemos recogido, en el ir y venir por nuestra población, podemos contarles lo siguiente. Durante el día que se acordó el Paro Nacional, los pobladores de La Caro, tratando de asegurar que el Paro fuera efectivo, comenzaron a congregarse en la intersección de las calles Buenaventura con Santa Anita [para l@s jóvenes que aún lo recuerdan, en el paso vehicular que ahí existía]. En este lugar, los pobladores, en un claro gesto de apoyo al Paro, comenzaron a colocar durmientes sobre la línea férrea con el propósito de evitar tanto el paso de vehículos como el del tren.

Lo anterior se debe a que –como lo indica El Siglo–, una de las pocas federaciones de trabajadores que no adhirió al paro convocado por la CUT fue, precisamente, la de los maquinistas de Ferrocarriles del Estado.

Es por esto que el tren –pensaban los pobladores– seguiría funcionando, normalmente; sin embargo, esa empresa estatal había decidido no realizar viajes ese día, no por decisión voluntaria debido al Paro Nacional, sino simplemente por presiones de los trabajadores y del pueblo. La Población José María Caro no estuvo ajena al movimiento y fue así como numerosos pobladores se reunieron a lo largo de la línea del tren, para protestar, armando barricadas con la finalidad de evitar que el tren siguiera su recorrido.

Fue en este contexto que arribaron al lugar las fuerzas represivas del Estado; no sabemos, con exactitud, quiénes llegaron primero (si los milicos, o los pacos, o quién más), pues los testimonios y la memoria social tiene una versión y la memoria oficial otra. “En eso llegaron los pacos del Grupo Móvil y empezaron a agarrar y a pegar a todos los que se
ponían por delante. Lo que hizo que los pobladores reaccionaran”.

Lo que sí sabemos –tanto de la versión oficial, como desde la memoria social–, es que las fuerzas represivas llegaron con el propósito de echar abajo la manifestación popular que se estaba desarrollando, y para eso utilizaron lo que siempre han utilizado: balas contra el pueblo inerme, bombas lacrimógenas para hacer irrespirable el único bien que aún le es gratis, el aire. “Llegaron los milicos de la Fuerza Aérea y empezaron a disparar, disparaban como quien mata pájaros”.

Lo otro que sí sabemos es que las fuerzas represivas cumplieron su propósito y de paso dejaron varios muertos y heridos. Muertos y heridos que hoy recordamos, muertos y heridos que engrosaron la lista de víctimas del terrorismo de Estado, que siempre ha imperado en nuestro país, muertos y heridos que para nosotros son mártires, pues lucharon ese día para darle mejor pasar a los suyos, a nosotros.

Cuando escribimos estas líneas, es inevitable que el corazón se encoja, que las lágrimas quieran salir, que la memoria social se enriquezca, que “¡Ni perdón, ni olvido!” sean latentes. Y esto por la sencilla razón de que quienes murieron fueron personas como usted, o como nosotr@s, es decir, humildes pobladores, esforzados trabajadores, padres de familias, hijas esforzadas; en el fondo, hombres y mujeres del pueblo, hombres y mujeres que por el sólo hecho de vivir en una población y, algunos, participar en una manifestación, fueron asesinados.

L@s compañer@s asesinad@s: NEMESIO BARRAZA, 25 años, comerciante ambulante, Población José María Caro, manzana 96, casa 4015, herido a bala tetilla izquierda; JORGE MIRANDA, 28 años, comerciante Vega Central, casado, José María Caro 177, casa 4884, herido a bala abdomen; ELSA RAMÍREZ CASTRO, 16 años, soltera, operaria, José María Caro manzana 95, sitio 338, falleció a las 14.25 horas en el Hospital Barros Luco, herida a bala en la región inguinal [sic] izquierda; HIPÓLITO BREVIS RETAMALES, 22 años, soltero, pintor, José María Caro manzana 13, casa 5558, herido a bala en el cráneo, falleció a las 17.25 horas en el Hospital Barros Luco; RICARDO CUBILLOS QUEZADA, 15 años, soltero, obrero, José María Caro, manzana 95, casa 3963, herido a bala en la región abdominal, falleció a las 17.50 horas en el Barros Luco. Esto es lo que indican los registros oficiales, que se guardan en los "archivos nacionales», lo que dice la versión oficial.

Sin embargo, para quienes vivieron ese día, para quienes lo presenciaron, los muertos fueron más y no por la razón que cuantitativamente lo fueran, sino que por el hecho de que ese día se perpetró una Matanza contra La Caro, contra todos sus habitantes, pues la mayoría de los que murieron eran personas como usted, o como nosotr@s, y fueron víctimas de la irracionalidad con que actúan siempre las fuerzas represivas; del odio que gobiernos han logrado instaurar en los pacos y en los milicos, que en el fondo son parte del mismo pueblo (nos referimos a los `pelaos´ conscriptos y los cabos de más bajo rango); fueron víctimas y aún lo son de una guerra sin cuartel. “Los carabineros procedieron brutalmente. Persiguieron a hombres, mujeres y niños, por las calles y casas, disparando bombas lacrimógenas y armas de fuego, incluso dentro de las modestas y débiles viviendas”.

En el momento en que uno empieza a hurgar en las historias de cada una de las víctimas, se abren mil historias más, mil realidades que reflejan la vida misma de quienes con-vivimos en una población, pues son historias que para la mayoría de los humanos son comunes y corrientes, pero que para cada una de esas familias y ahora para nosotros son la esencia de lo que es La Caro. Es así como sale a la luz la historia de Elsa Ramírez Castro, una joven adolescente de 16 años, que ni siquiera participaba de la manifestación, fue muerta por una bala que atravesó las delgadas paredes de su hogar: esas delgadas paredes, que separaban la vida privada de la pública, no eran más que cholguán, o madera terciada; esas delgadas paredes que, con el tiempo, se han vuelto de material sólido, gracias a la autoconstrucción de sus moradores. En consecuencia, murió en su propio hogar, dentro de su mundo, murió de una bala que atravesó las paredes de su casa, incrustándose en la región inguinal, cortándole la arteria femoral. “Las balas que dispararon eran balas de guerra, que traspasaron las delgadas paredes de las casas, que solamente eran de cholguán; los muertos como ustedes fueron varios”.

Comunicaciones G80

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