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Columna G80: María Ester Feres : El controvertido proyecto de Ley de Postnatal
Columnas
2011-05-05
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María Ester Feres
POLITIKA 1 al 15 mayo 2011

El controvertido proyecto de Ley de Postnatal

Se agrede la inteligencia de los chilenos cuando el Gobierno presenta el pasado marzo como un hito en sus políticas sociales. Todas ellas tienen un bajísimo impacto para la población afectada.

Pero lo que desafía la capacidad de asombro es su propuesta legal de extensión del derecho a postnatal y la ampliación de su cobertura a mujeres trabajadoras hoy excluidas como producto de la precariedad de sus trabajos e ingresos. En realidad sus contenidos están destinados a eliminar o a disminuir derechos vigentes.

Para entender la inoperancia que lo caracteriza basta recordar la marginalidad de los temas laborales en el programa del actual gobierno. La generación de empleo y la lucha contra la pobreza no son sino pretexto. En ese marco se promete una mayor inserción laboral femenina, en modo compatible con su vida familiar.

Objetivos relevantes para avanzar en la igualdad entre los géneros, (como la autonomía económica de las mujeres, la corresponsabilidad de ambos padres en la crianza de los hijos, en las tareas del hogar y la responsabilidad social de la reproducción), no son ni siquiera temas tangenciales de los enunciados programáticos.

Desde una concepción conservadora de la familia, ignorando la diversidad actual, se propone la revisión de obstáculos legales que operan como barreras de en trada y de permanencia de las mujeres en el mercado de trabajo: costos empresariales, y dificultades para la adecuación del trabajo remunerado a “sus” tareas domésticas.

Para ello se propone una nueva regulación del teletrabajo y del trabajo en el hogar; modificaciones de la actual normativa de salas cunas para empresas que emplean a 20 o más mujeres, introduciendo un cofinanciamiento estatal; flexibilización en el uso del beneficio de pre y post natal; y extensión hasta 6 meses del post-natal, como opción al actual régimen.Esto último ligado a un cambio de la cobertura de la licencia por enfermedad de los hijos menores de un año.

Los afanes flexibilizadores ya se manifestaron en el 2010, con los mineros aún en el fondo de la mina y Piñera anunciándole a Chile y al mundo “Un Nuevo Trato Laboral”. Una ley modificatoria del Código del Trabajo debía crear un “contrato especial de trabajo a distancia”. Felizmente logró ser archivado por su baja calidad técnica, su carácter profundamente desregulatorio para las mujeres que trabajan mayoritariamente bajo estas modalidades,y por la acción decidida de algunas diputadas.

La matriz se repite en este nuevo proyecto de ley. Curiosamente, predomina la idea que se trataría de una buena iniciativa, a la que habría que hacerle algunos ajustes. Tal vez porque sectores de la Concertación ya habían propuesto la extensión del postnatal sin concitar los apoyos internos o de la oposición de entonces. Aún así, no faltan quienes temen sus impactos en los ya vergonzosamente bajos costos laborales, y amenazan con incidencias negativas en el empleo.

Si bien durante los últimos 20 años se lograron avances legales, incluida la ratificación de los convenios OIT sobre maternidad y no discriminación, éstos no se han traducido en la corresponsabilidad de los padres trabajadores en la crianza de los hijos.

Si el norte fuese lograr mayor igualdad de género en el trabajo, combinando una efectiva protección a las madres trabajadoras con la necesaria corresponsabilidad de ambos padres y de la sociedad toda en la reproducción social,ello merecería una revisión del conjunto de normas de protección a la maternidad.

El actual proyecto del Ejecutivo abriría esa posibilidad si los contenidos propuestos tuviesen alguna coherencia con las que declara como sus ideas matrices, a saber: garantizar el mejor cuidado de nuestros hijos; permitir que más madres se beneficien con la protección de la maternidad; y aumentar la corresponsabilidad de ambos padres en el cuidado de los hijos mediante permisos parentales, facilitando la conciliación entre trabajo y familia.

El proyecto es coherente con la plataforma programática delGobierno, desconocida por la ciudadanía. En los hechos, se
proponeunaextensióndelpostnatal,con posibilidades de uso parcial por parte del padre, con una serie de condicionantes que dificultan tanto el acceso como su goce; y con la eliminación de tantos derechos que convierte el remedio en algo peor que la enfermedad.

La reforma propuesta elimina el fuero maternal para las trabajadoras públicas y privadas con contratos temporales. Lo reduce a lo menos en tres meses para las contratadas por tiempo indefinido. Suprime el derecho a alimentación de sus hijos a las trabajadoras a tiempo parcial.

Suprime el subsidio por maternidad a las cesantes de contratos temporales no pertenecientes al 20% más pobre de la población, etc.

Por eso se resalta la extensión de un post-natal parental que, -junto al intento de cercenar los derechos ya señalados-, admite otras objeciones no menos relevantes. Así, la propuesta de extensión no es igualitaria para todas las madres trabajadoras, ni tampoco para sus hijos, en tanto el subsidio a percibir se limita a 30 UF (cerca de $650.000). Esta discriminación eliminaría un histórico derecho laboral y de seguridad social transformándolo en un subsidio de pobreza focalizado. Neutralizando así la promoción de la lactancia materna y el apego del menor a sus progenitores, e incidiendo negativamente en la responsabilidad del Estado con la reproducción social.

Persiguiendo esos objetivos recurren a estadísticas que normalmente ocultan, como que 80 de cada 100 mujeres perciben remuneraciones menores o iguales a ese monto. Con el ahorro resultante se otorgaría el beneficio a trabajadoras cesantes, que tuvieron contratos temporales y precarios (sin preocupación por las causas del problema), pertenecientes al primer quintil de ingresos. Según sus propias cifras eso beneficiaría a cerca de 8.000 mujeres, pero con sólo un tercio de la remuneración imponible que hubiesen logrado percibir en los últimos 24 meses.

En una típica aproximación neoliberal, que parte del principio de la mala fe de quienes detentan un derecho para limitarlo, se proponen modificaciones al derecho a licencia por enfermedad de hijos menores de un año, incluso con mecanismos de copago, a pesar de que uno de los fundamentos para ampliar el postnatal a seis meses es que la media del tiempo de las licencias se sitúa en 5,9 meses desde el nacimiento del menor.

El objetivo de promover la corresponsabilidad de los padres en la crianza se queda en los enunciados del proyecto. Si establece la posibilidad de que el padre tome las seis últimas semanas del período de extensión, no la concibe como un derecho propio sino como una liberalidad de la madre, con otros dos frenos evidentes: a) el subsidio a percibir por el padre se calcula sobre la remuneración de la madre, con los topes propuestos (sin tomar en consideración la gran discriminación salarial entre hombres y mujeres), b) en caso de hacer uso de dicho tiempo, el fuero que se le otorga implica una disminución adicional de tres meses a la ya señalada para el fuero de la madre.

Cabe preguntarse porque el Gobierno no aprovechó la oportunidad de establecer los derechos, irrenunciables, de los padres trabajadores en relación a la crianza de sus hijos. Existen varias normas que lo justifican: entre otras, el permiso de alimentación de una hora diaria hasta los dos años de edad del menor, o el de acceso a salas cunas en las empresas en que trabajan, para sus hijos hasta esa misma edad.

La respuesta es simple: el gobierno no desea cargar a todos los empleadores con los únicos costos directos de la reproducción, aún a costa de continuar discriminando tanto a las mujeres como a sus empleadores.

El proyecto debiese orientarse hacia la mejora sustancial de los derechos asociados a la maternidad, y a una revisión integral de las normas de protección a la maternidad (incluyendo el cambio del Título II, Libro II del Código del Trabajo) más acorde con las responsabilidades parentales.

Aprovechar la oportunidad que se abre es responsabilidad de la oposición política en el Parlamento ¿Existirá la capacidad para ello? ¿Existe oposición?

María Ester Feres Nazarala
Directora delCentro de Relaciones Laborales.
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas.
Universidad Central

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